domingo, 6 de septiembre de 2009

Tu verdadero rostro es la solidaridad


Todos los datos y pronósticos nos dicen que a nivel de la sociedad global y de los niveles económicos y financieros, vamos a entrar en la peor fase de la crisis, es decir, a pesar que nos digan otras cosas para distraernos, ahora es cuando la falta de empleo, las deudas, los acredores, etc. pueden ofrecernos un panorama más oscuro y propbablemente ofrezca mucha desesperación.

Es el momento de dar la cara, de enfrentarnos a la crisis que no es tanto externa, sino que esencialmente debe vivirse a partir de la realidad personal de la gente, recuperar nuestra humanidad en primer lugar, volver a descubrir lo que es esencial a la vida de las personas, lo que verdaderamente queremos, lo que nuestro yo profundo o nuestro ser auténtico nos indica. Solamente ahí podremos encontrar la fuerza para enfrentarnos a las consecuencias de la vida social y sus vaivenes económicos controlados por intereses mezquinos y a veces lejos de nuestro control.

Y una de las fuerzas que encontraremos en este camino es la solidaridad, que no es nada de lo que a veces los medios de comunicación nos quieren vender. Se trata de esa fuerza que nos humaniza y nos hace comprender que la vida nos une en un vinculo indisoluble a los demás, que todos nos necesitamos y que estamos siempre conectados. Es una fuerza que nos supera y que convierte nuestro yo en nopsotros, un nosotros en el que no nos perdemos sino que nos encontramos.

Solamente a partir de la solidaridad podremos encontrar el verdadero camino y tendremos ala posibilidad de construir un mundo nuevo y un mañana mejor.

¡Buenas noches y buena suerte!

viernes, 4 de septiembre de 2009

La mentira inhabilita a cualquier político



Si alguien dice algo en contra de lo que sabe, cree o piensa, miente. Mentir es precisamente decir cosas que no son verdad para engañar. El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps no sabemos con qué intenciones ha recibido los regalos de que se le acusa, ni si ha concedido por ellos contraprestaciones dejándose sobornar, ni si el juez “amigo del alma” que lo ha juzgado debiera haberse abstenido por sospechas de parcialidad. Pero sí que hay un extremo a todas luces evidente: ha mentido. Ha mentido afirmando una y otra vez que él no había recibido ningún regalo y que los trajes los pagó de su bolsillo.En el juicio mismo ha quedado demostrado que sí recibió regalos y que de los trajes no pagó ni uno sólo.

Entonces, el tema de los regalos ha provocado otro problema, sin duda más grave. El presidente no soportaba el sonrojo de quedar señalado como siervo del soborno y ha preferido escudarse en la mentira, a sabiendas de que mentía y mentía públicamente a todos los españoles. ¿Procedía así porque estaba seguro de que no lo juzgarían por mentiroso? No lo sé, pero mentía. Y mentir en un cargo político de gran responsabilidad, es mostrarse inepto éticamente, infiable y sin credibilidad. No seré yo quien le escatime generosidad al reconocer todo lo que de bondad y honoralibildad tenga. Pero aquí muestra una mancha ética intolerable. (En alguna situación excepcional, por ejemplo si uno cae prisionero del enemigo y es portador de importantes secretos de su país, de cuya revelación se seguirían graves daños para sus ciudadanos, no estaría obligado a decir la verdad y si por ello no se doblega ante las coacciones y torturas, sería considerado un héroe).

A todos nos alcanza la ética racional que nos exige ser veraces, como garantía para una convivencia razonable y estable. Y, como ciudadano y en su caso como cristiano, el presidente valenciano sabe lo que prescribe el Decálogo: “El octavo mandamiento prohíbe la mentira, cuya gravedad se mide según la naturaleza de la verdad que deforma, de las circunstancias, de las intenciones del mentiroso y del daño ocasionado a las víctimas” ( Catecismo de la Iglesia Católica, Nº 523).

Sé que a muchos del PP les enorgullece su condición de católicos. Y pueden tener razones para ello. Pero, el enorgullecimiento viene no del nombre sino de las obras, y ese es otro cantar, como recuerda el apóstol Santiago: “Un fe sin obras es una fe muerta y hasta diabólica”. Y el mismo Jesús: ¡Camada de víboras! ¿Cómo pueden ser buenas vuestras palabras siendo vosotros malos” (Mt, 12, 34). “Mucho cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con la hipocresía. Pues nada hay encubierto que no deba descubrirse , ni nada escondido que no deba saberse” (Lc 12, 2-3).

Todo cristiano, -¡qué bueno que en una sociedad secularizada, laica, atea –y también religiosa- podamos hablar así!- debe hacer honor a la fe que profesa, la cual aparece nítida en las palabras del Nazareno: “Ay de vosotros los ricos...”. El pobre Lázaro, echado junto al portal del rico, deseaba hartase de lo que caía de su mesa. La malicia de la riqueza es relacional: los ricos devienen ricos a base de fabricar pobres y oprimirlos. Jesús es tajante: “No podéis servir a Dios y al dinero”.

Y, en relación a la corrupción y la mentira, sus palabras son más que revulsivas: ¡Ay de vosotros....que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera parecéis honrados, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y podredumbre” (Mt 23, 27). Gran verdad: “No hay árbol dañado que de fruto sano: no se cogen higos de zarzas” ( Lc 65, 44-45).
Ejercer la mentira es colocarse contra la verdad. Y aquel cristiano, que se cree más que los demás, está obligado a combatir la mentira con más radicalidad y más obras de verdad: “Si queréis a los que os quieren, si hacéis el bien al que os hace el bien, si prestáis sólo cuando esperais cobrar, ¡vaya generosidad! “(Lc 6, 32-34).


Esos cristianos, que lo han sido de verdad, pero que no se han creído superiores ni han presumido de ello, han existido siempre. No soy yo el indicado para aconsejar a nadie pero, si uno es cristiano, todo el mundo sabe el espejo donde debe mirarse: Jesús de Nazaret. Y si a tanto no se atreve, que se vuelva al espejo cercano de criaturas humanas como él, un Francisco de Asís por ejemplo. El era un cristiano de lo más simple, sin más regla que la del Evangelio y pedía a sus hermanos “no tener en ningún caso más de dos túnicas y tener horror a los paños finos”. ¿Quién no conoce y admira el testimonio del poverello de Asís? El dinero es, para cualquiera que se precie de humano, puro medio para lograr muchas cosas buenas y para otras no tan buenas. El de Asís aconsejaba a los suyos “huir del él como del diablo”, y vistos lo resultados prácticos lo abominaba como basura. Porque “de qué le sirve a uno ganar el mundo entero si malogra su vida” (Lc 8,36).


Francisco de Asís no es un ecologista idílico, sabe muy bien de la hondura de la pasiones humanas y, en nuestra sociedad, sonarían como rayos sus palabras: “El miserable detractor, ya que no puede vivir de otra manera , roe las entrañas de sus hermanos, se esfuerza en parecer bueno, no en hacerse de verdad; denuncia vicios y nos se despoja de vicios”. ¿Quién es aquí el cofrade que debe tomar candela?


Alguien ha dicho que el pecado capital de los españoles es la envidia y, muy próxima a ella, la calumnia. Hay gente que no hace y, lo peor, que no deja hacer. Siempre recortando, podando, rebajando, desacreditando, insultando. Creo que resultarían muy oportunas para el momento político actual las palabras del Santo de Asís: “Si ves que el hermano acusado es inocente, haz saber a todos quién es el que ha acusado”.


Benjamín Forcano

viernes, 28 de agosto de 2009

La realidad vuelve de vacaciones




Nos enfrentamos a la vuelta de vacaciones, después de un trimestre de verano, de expectativas y disfrute, tendremos que contemplar, queramoslo o no, una realidad social en la que estamos implicados y que nos afecta.

Nuestra realidad occidental y desarrollada no es lo que parece, o que nos hacen aparecer. Me parece que su mejor subproducto es justamente la industria de vacaciones y tiempo libre, en el que todos queremos disponer por derecho propio de nuestra pequeña parcela de disfrute y diversión. Pero, no es real, vivimos en gran parte influidos por los condicionamientos sociales, y por la propaganda comercial que nos impone estilos de vida, de esta forma perdemos autonomía personal y especialmente la posibilidad y la conciencia de buscar nuestra propia felicidad y nuestro propio lugar en la vida.

Por eso, este momento, como en cada momento,puede ser la oportunidad de empezar a buscar nuestro propio camino, nuestra verdadera autonomía, lo que queremos de verdad.

Los condicionamientos impuestos son muy graves, crisis económica, pérdida de empleo, pandemias, y lo que puede venir. Sin embargo, solamente podemos vivir plenamente si asumimos nuestra vida y dejamos de atender y seguir a los que nos dicen cómo vivir y qué hacer para sentirnos realizados. El poder que tiene sobre su vida, es mucho mayor que el que supones, no lo entregue tan facilmente, recupere tu autonomía y aprenda a vivir

martes, 18 de agosto de 2009

Elecciones Afganas


A dos dias de las elecciones en el convulsionado y tristemente famoso país de Afganistan, nos cuentan la noticas que se producen varios atentados, lo cual, lamentablemenet ni siquiera es novedad.
El esfuerzo de EEUU y las potencias intervencionista por presentar las elecciones como un paso a la democratización del país es realmente inutil, por no decir patético.
Parece que despues de seis años de pacificación, con cien mil militares procedentes de las potencias de la Otan, eno ha sido posible acabar con ese grupo terrrorista promitivo y fanático que se atrevio a desafiar al "Imperio". Al parecer subestimaron al enemigo. O tal vez no llegan a comprender que el radicalismo que se ha generado desde el mundo musulman tiene profundas raices en las injusticias que genera el propio sistema capitalista occidental que intentan salvaguardar mediante una guerra que a quienes afecta y destroza vitalmente es a la población civi.

Afganistan nos muestra una lección que los políticos no quieren reconocer, la fuerza bruta aún en nombre de valores digamos, positivos, no sirve, es un falso pretexto que oculta siniestras razones, pero que mata y asesina inocentes.
Al final comparten la terrorifica estratégia de sus enemigos y no llegan a diferenciarse de ellos.
Ojala algún dia llegue la paz y la justicia a Afganistan ¿qué podríamos hacer?

martes, 21 de julio de 2009

LAS DEMOCRACIAS LATINOAMERICANAS: Los pueblos de nuestros países aún están en manos de los caudillos populistas




América Latina, la democracia abre fuego


Los últimos sucesos en Guatemala, Perú y Honduras restan credibilidad a la democracia liberal y refuerzan la popularidad de Chávez. Millones de pobres e indígenas constatan que el liberalismo no les ofrece justicia.


El primer caso se registró en mayo, cuando un vídeo del abogado Rodrigo Rosenberg acusó desde la tumba al presidente de Guatemala Álvaro Colom y a su entorno de haber planeado su asesinato. Semanas después, en la localidad peruana de Bagua, las protestas de los indígenas contra la aprobación de leyes que permitían privatizar sus tierras se saldó con una decena de muertos, según el Gobierno -los líderes indígenas cuentan más de 30-, y la renuncia del ministro del Interior. Y a comienzos de julio, en Honduras, los enfrentamientos entre las fuerzas antidisturbios y los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya se cobraron la vida de un joven manifestante.


Las consecuencias políticas y judiciales de estos casos están por determinar. Pero en términos de opinión pública, marcan un giro crucial en el discurso político de la región. Durante años, las mayores alarmas de la gobernabilidad democrática en América Latina habían saltado en Venezuela, Bolivia y Ecuador, contra cuyos gobernantes se suceden periódicamente denuncias por manipulación de instituciones judiciales, legislativas, ejecutivas e incluso electorales. Y sin embargo, en los tres casos señalados, son esas instituciones las involucradas. Es la democracia la que ha abierto fuego contra la población civil.

Sin duda, el caso de Guatemala tiene matices distintos. En su vídeo póstumo, Rosenberg no acusa de su muerte a la institución del poder ejecutivo sino al presidente, y el caso aún está en investigación. Pero aún así, la autoridad de un cadáver para señalar a su ejecutor tiene una potencia mediática descomunal. Ninguna sentencia judicial podrá borrar el mensaje que ha transmitido el abogado desde las pantallas de televisión o Internet: el poder se ejerce a balazos. Sea quien sea el asesino de Rosenberg, el sistema político ha perdido ante la población -si aún lo tenía- el crédito de la transparencia y el imperio de la ley. Para muchos guatemaltecos, el sistema democrático no sirve para combatir a las mafias, sólo para darles puestos públicos.





Por su parte, el caso de Bagua pone de relieve las limitaciones de una democracia para garantizar justicia. La mayoría de las constituciones vigentes en la región garantizan la propiedad privada y remiten a los tribunales en caso de conflicto. Ahora bien, uno de los conflictos sociales más delicados es el que enfrenta a las comunidades nativas con las grandes empresas que desean explotar los recursos naturales de sus tierras. Con el actual ordenamiento jurídico, cuando una empresa daña el medio ambiente o incumple la legislación laboral tiene muchas posibilidades de salir impune por una razón muy sencilla: los costes del proceso legal. Incluso un poder judicial confiable -lo que no siempre está disponible- enfrentará al estudio de abogados de una multinacional contra los delegados de un caserío de campesinos sin luz eléctrica. El litigio puede extenderse durante años, y si hay apelaciones, se resolverán en tribunales de la capital, a días de camino de las comunidades campesinas. El resultado no suele tener mucho misterio. Una institucionalidad impecable deja en indefensión legal a millones de personas.

Esta paradoja explica la popularidad de Evo Morales y Hugo Chávez entre los sectores más pobres de muchos países. Para sus detractores, los proyectos constitucionales que estos gobernantes impulsan sólo son un camino hacia su reelección indefinida. Pero sus defensores los consideran herramientas imprescindibles para la protección legal de los sectores más indefensos de la población. Sus textos establecen nuevos modelos de propiedad pública, refuerzan el papel del Estado ante los operadores económicos privados y defienden el derecho de los indígenas a decidir sobre sus tierras. Por contraste, los enfrentamientos de Bagua declaran que en un Estado democrático los campesinos tienen que morir y matar para defender ese derecho.

Pero si un caso ha dotado de legitimidad al discurso caudillista latinoamericano, ha sido el de Honduras. El nuevo gobernante, Roberto Micheletti, se ha esmerado en calificar su toma de mando como una "sucesión constitucional", basado en una sentencia del poder judicial contra el presidente electo, Manuel Zelaya. El motivo de esa sentencia fue la convocatoria de un referéndum. En efecto, el encaje constitucional de ese referéndum era bastante dudoso. Pero la imagen de un batallón evitando unos comicios a balazos no resulta mucho más digerible.

Al expulsar al presidente electo, las instituciones ponen en cuestión la definición misma de la democracia: el gobierno del pueblo, el sistema en que los ciudadanos pueden participar en las decisiones que les afectan, algunas de ellas tan elementales como quién es su presidente.

Si Micheletti temía que Hugo Chávez ganase poder en Honduras, puede estar tranquilo. Gracias a él, Chávez ha ganado legitimidad en toda la región. El presidente venezolano fue el primero en imponer sanciones económicas a Honduras, y ha exigido una actitud más resuelta de los tibios Estados Unidos, con lo cual ha invertido los papeles habituales. Como si fuera poco, sus advertencias de asesinatos y conjuras, que hasta junio se podían descartar como paranoias, se han vuelto realidad. Nadie podría haberle hecho un favor tan grande y tan bolivariano como el de Micheletti.





El discurso de Chávez es el principal beneficiario de los hechos de Guatemala, Perú y Honduras porque todos ellos restan credibilidad a las instituciones democráticas. El sistema de equilibrio de poderes y sufragio universal es deseable porque permite que los cambios sociales se realicen sin sangre. Por eso, cuando necesita derramar sangre para defenderse es señal de que algo funciona muy mal. La aplastante victoria del PRI en los últimos comicios mexicanos parece confirmar el agotamiento ciudadano ante las promesas incumplidas de un sistema que a comienzos de los noventa se presentó como la vía directa al desarrollo y la prosperidad.

En su acta de nacimiento de la Revolución Francesa, la democracia nació con un lema triple: "Libertad, Igualdad, Fraternidad". La fraternidad ya era demasiado pedir, pero el conflicto entre la libertad y la igualdad, entre liberalismo y socialismo, definió el siglo XX, y sigue dividiendo hoy a la región con la mayor desigualdad social del planeta. El proyecto político de Hugo Chávez es crear un sistema igualitario aun a costa de las instituciones que garantizan las libertades individuales. En cambio, el proyecto político liberal se ha concentrado en garantizar las libertades individuales -crucialmente, la propiedad privada- incluso a costa de la igualdad social.

Ambos valores podrían conciliarse, entre otras cosas, con reformas fiscales que distribuyesen más equitativamente la riqueza. No es imposible. Lo ha hecho Lula en Brasil, donde la clase media aumenta sin comprometer el crecimiento económico, equilibrando estabilidad institucional con justicia social. Sin embargo, en los países andinos y centroamericanos, los defensores de la democracia no han defendido justo esa parte de la democracia. Para masas de ciudadanos pobres, tengan razón o no, el proyecto de Chávez cristaliza una serie de aspiraciones concretas que las instituciones democráticas les niegan.

Quienes creemos que la democracia liberal es el sistema de gobierno más eficaz, tenemos que incorporar a esas masas en el proyecto de Estado que defendemos. Para retirarlas de la órbita de los caudillos, hace falta demostrarles que la democracia puede ofrecer justicia social, es decir, derechos básicos y una distribución más justa de la riqueza. Tendremos que demostrarles que pueden vivir mejor en una democracia liberal que con un caudillo socialista. Pero si nuestro argumento para ello son las fuerzas antidisturbios, todo lo que hagamos sólo servirá para darle la razón a esos caudillos. Al fin y al cabo, si eso es lo mejor que se nos ocurre, tampoco hace falta dispararle a nadie más: podemos dar esta batalla por perdida desde el principio.

Santiago Roncagliolo (en la foto)
es escritor peruano.