LA TRAGEDIA de un pueblo sigue confrontándonos con lo peor de nosotros mismos, sociedad "occidental y cristiana" que cierra las puertas y estigmatiza a las víctimas de una guerra en la cual nuestros gobiernos no son inocentes y que sirven para enriquecer a los empresarios de esa industria de armamentos de la que nadie se atreve a hablar. A la causa de los refugiados nadie se atreve a levantar la voz ytodos los medios guardan silencio. Pero todos callamos, y la tragedia continua como si de una de las series de televisión se tratara.
Rescato esta noticia como una presentación de una realidad de insolidaridad que nos afecta en nuestra esencia humana. ¿hasta donde llegará nuestra indiferencia?
Tres niños migrantes murieron ahogados en la madrugada de este viernes
en el mar Egeo, tras volcar la embarcación en la que intentaban alcanzar
la isla griega de Agatonisi,
"La tripulación de un barco privado de una ONG (...) rescató a 20
migrantes sanos y salvos" y recogió "tres cadáveres de niños", declaró a
la AFP un responsable de prensa de la policía portuaria.
Los supervivientes, que habían salido desde la cercana costa turca, están en Agatonisi, cercana a la isla de Samos, adonde deberían ser trasladados por la tarde.
Los
muertos por ahogamiento en las aguas se suceden desde comienzos de año,
a pesar de que las condiciones meteorológicas invernales y las
restricciones impuestas por la Unión Europea (UE) frenaron el flujo de migrantes.
La
primera víctima de 2016 fue un niño de dos años, ahogado el pasado 2 de
enero al naufragar un barco de traficantes de migrantes también frente a
Agatonisi.
Turquía, que acoge a 2,2 millones de sirios y 300.000
iraquíes que huyeron de la guerra, se convirtió en uno de los mayores
puntos de salida de los migrantes que intentan alcanzar Europa occidental a través de Grecia.
La Comisión europea lamentó el lunes los pocos avances conseguidos por Ankara desde el acuerdo que firmó con el gobierno turco para tratar de detener una llegada de migrantes sin precedentes.
Más de un millón de inmigrantes y refugiados llegaron por mar a Europa
en 2015, unos 850.000 de ellos tras cruzar en barco desde Turquía hacia Grecia. Además, 3.770 personas perdieron la vida en las travesías, 805 de ellas en el Egeo.
Para los que buscamos la paz, la estrategia y las acciones de los gobernantes y las instituciones que nos gobiernan lejos de llevarnos a caminos de paz, nos están llevando a vivir en la violencia y en la guerra total.
Y si decimos algo diferente de las voces oficiales, entonces somos sospechosos y extremistas radicales.
la violencia, la destrucción y las matanzas no sólo se hacen con bombas y kalashnikov, también son sistemas financieros, precios, desaucios, deuda, venta de armas, enriquecimiento especulativo descontrolado.
Francia mantiene una industria de armamento muy fuerte y todos sabemos que es la industria que más beneficios obtiene en este mundo. Pero esto no se dice.
el radicalismo islamico ya viene de más de una década y la política de occidente no ha hecho más que alimentarlo con sus intervenciones y su política internacional. No creo que tengan la solución y la respuesta adecuada, y esto es muy lamentable y a nuestro pesar, seremos los que sufriremos las consecuencias.
Propongo estas reflexiones de un catedrático de Ciencias políticas:
Primera
observación. Una es que las fuerzas que han apoyado con mayor contundencia las
movilizaciones en contra de los asesinatos han sido las derechas. En España, El
País, bajo la dirección del Sr. Antonio Caño, una persona profundamente
conservadora, ha presentado tales manifestaciones como una victoria frente al
radicalismo musulmán (ver “La interpretación neoliberal de EEUU que aparece en
los medios españoles: el caso el corresponsal de El País en
Washington”. El Viejo Topo, diciembre de 2011). La realidad, sin
embargo, muestra lo contrario. Dichas movilizaciones, que atemorizaron a la
población musulmana en Francia, fueron una gran victoria para los radicales
musulmanes, que deseaban el enfrentamiento de las dos comunidades, de manera
que ellos pudieran presentarse como los héroes en defensa del Islam. Y así ha
ocurrido. Por todas partes en el mundo musulmán ha habido manifestaciones
contra Francia y contra el mundo occidental, y a favor de los “mártires”. Y a
eso le llaman victoria. En lugar de aislar a los radicales dentro del mundo
musulmán, les han dado la oportunidad de presentarlos como sus defensores.
Una
segunda observación. Hay pruebas más que suficientes para ver que las
posturas defendidas por los establishments europeos sobre el mundo musulmán
están profundamente equivocadas. Como bien ha indicado el periodista que, a mi
parecer, conoce mejor el mundo musulmán, Patrick Cockburn, hoy el EI y otros
movimientos radicales no tendrían la fuerza que tienen si no hubiera sido por
las intervenciones occidentales, incluyendo las europeas, en Irak, en Libia y
en Siria, intervenciones que crearon, además de un vacío de poder, las
condiciones para que estas fuerzas crecieran y se expandieran.
"Me parece maravilloso y mágico todo esto que está pasando", declaró
este viernes Guido Montoya Carlotto, el nieto recién restituido de
Estela de Carlotto, titular de la Abuelas de Plaza de Mayo, en su
primera comparecencia pública junto a la mujer que lo buscó durante 36
años. "Soy Ignacio, o Guido", se presentó, el nieto recuperado número
114, que se declaró "conmocionado".
Horas antes, Ignacio Hurban colgó en su perfil de Twitter una foto con su abuela, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo,
que pasó casi cuatro décadas buscando a su nieto. Hasta el lunes se
llamaba Ignacio Hurban, pero este martes descubrió que también se llama
Guido Montoya Carlotto. Y que fue secuestrado durante la última
dictadura argentina (1976-1983). Su madre, Laura Carlotto, tendría hoy
60 años si no hubiese sido asesinada con 24. Guido es el nombre que ella
le puso, aunque solo la dejaron estar cinco horas con él. Y Montoya es
el apellido de su padre biológico, Walmir Óscar Montoya, al que su
familia llamaba Puño.
Otro caso
Juan Cabandié vio la cara de sus padres por primera
vez en fotos 4x4 pegadas a un expediente. Tenía 25 años. Desde que supo
que habían encontrado a Guido, el nieto de Estela de Carlotto, revive lo
que le pasó hace una década. Ese día que entró en la Comisión Nacional
por el Derecho a la Identidad llamándose Mariano Falco.
-¿Cómo es ese instante en que te enterás de que sos otra persona?
-Es
muy difícil asimilarlo. Al principio, me sentí ajeno a lo que me
contaban, pero después fui reestructurando mi cabeza. Una vez que lo
asimilé, empecé a emparentarme con mis papás. Con el tiempo, los fui
amando. Eso me llevó a saber que no nací de nuevo, a darme cuenta de que
no era Juan Cabandié a partir del 26 de enero de 2004. Yo fui Juan
Cabandié siempre, con la particularidad de que viví 25 años sin saberlo.
-¿Cómo son las horas posteriores a la noticia?
-Es
fundamental conocer a la familia. En el primer encuentro, un tío me
dijo que tenía el mismo gesto de juntar las cejas como hacía mi papá. A
veces parece que estoy enojado, pero es algo que hago cuando pienso, es
un gesto que me pertenece. Guido es músico como su papá. Es sensible a
la lucha de las Abuelas. Es algo genético y algo del inconsciente. Es el
diálogo que se produce entre una madre y su bebe en la panza. Guido
estuvo cinco horas con su mamá. Cinco horas profundas.
-¿La política de derechos humanos del Gobierno influye para que los nietos busquen su identidad?
-Influye
muchísimo. Es una batalla cultural ganada. Desde 2003 la política de
derechos humanos pasó a la categoría de política de Estado. Hubo fuertes
campañas de difusión y el Estado acompañó la búsqueda de las Abuelas.
Antes, esa lucha era algo marginal. Yo mismo, por mi crianza, hasta los
22 años pensaba que las Abuelas estaban locas, que perseguían a los
pibes. Y eso no sólo lo pensaban los sectores radicalizados.
-Otra nieta recuperada, Victoria Donda, acusa al Gobierno de querer apropiarse de la bandera de los derechos humanos.
-A mí me gustaría que todos los gobiernos se apropien de esta política de derechos humanos, que trascienda a este gobierno.
LAS ABUELAS USARON DE LA CIENCIA
Las Abuelas de Plaza cuentan en su página oficial de Internet con
testimonios extraordinarios recogidos a lo largo de casi cuatro décadas
de búsquedas. Pero hay uno especialmente ilustrativo: el documental de
cuatro capítulos titulado99,99%. La ciencia de las Abuelas
y conducido por el actor argentino Leonardo Sbaraglia. Ahí se explica
los detalles de un plan perfectamente organizado para encubrir el robo
sistemático de bebés a las presas políticas que parían en cautiverio.
“Con la colaboración de médicos, enfermeras, jueces…”, relata Sbaraglia.
[Era] el robo, el crimen perfecto. Nadie podría jamás demostrar la
verdadera identidad de esos chicos. Pero los apropiadores genocidas no
contaban con los avances de la ciencia ni con la tenacidad de un grupo
de mujeres en la búsqueda de la verdad”.
Estela de Carlotto explica en el documental: "Nosotros teníamos otra
vida, cada una de las abuelas que componemos la institución teníamos un
proyecto distinto: estar con la familia, los hijos, verlos crecer,
envejecer, disfrutar de los nietos… Y vino una dictadura en marzo de
1976 que trajo un proyecto de asesinar a todos los opositores.
Justamente eran nuestros hijos los opositores. En esa soledad, cuando la
hija no vino, no volvió, no llamó… Empezamos a buscar. Sin saber adónde
ir, a qué puerta golpear… Puertas cerradas…”
La presidenta de Abuelas continúa su relato: “Al principio los
esperamos… [a los nietos] ‘Me lo van a traer, me van a llamar, me lo van
a dejar en la puerta…’ Preparamos un ajuar, un lugarcito, nos
jubilamos… Pero nada. Y después dijimos: ‘bueno, ya van al jardín de
infantes. Vamos a observar’. Nos escondíamos detrás de los árboles
mirando chiquitos. A veces alguna maestra nos hablaba. Nos decía: ‘este
chiquito tiene un comportamiento extraño… lo llevan, lo traen, es como
prisionero…’ Y ahí estábamos”.
También se fijaban en el parecido físico de los niños que veían en la
calle. “Yo me acuerdo”, continúa De Carlotto, “haber seguido a alguna
señora que llevaba en brazos a un chiquito porque la carita era igual a
uno de mis hijos. Después le miré la cara a la mamá y eran idénticos. O
sea, esa cosa absurda: ir a la casa cuna [hospital materno infantil] y
querer ver caritas de bebés cuando no sabemos ni a quién se parece”.
Chicha Mariani, la primera presidenta de Abuelas, rememora también en
el documental: “Hicimos de todo buscando a los chicos. Yo, por ejemplo,
me disfracé de enfermera. Y estuve en el Hospital Durand mirando si la
familia que yo había citado traían esa nena que yo esperaba ver o la
suplantaban por otra. Y no me conoció nadie en el hospital. Ni los
empleados, ni la gente de Abuelas, ni los médicos de Abuelas. Pero la
nena, que había llegado con su mamá y estaba sentada a unos diez metros,
me miró y se fue caminando hacia donde yo estaba y me dijo: `¿Cómo te
va, señora?’ Porque me había visto pasar no sé cuántas semanas y días
por su casa. Me reconoció disfrazada y todo”.
Las abuelas recorrieron medio mundo consultando a decenas de
científicos para ver si podría deducirse el parentesco entre un nieto y
sus abuelos, a partir de la sangre de los abuelos. Y les decían que no,
que no y que no. Hasta que en 1983, en Estados Unidos, les dijeron que
sí. Los avances científicos hicieron posible revelar parentescos entre
abuelos y nietos con un margen de acierto del 99,99%. Y la primera
“recuperación” a partir de un análisis genético la lograron en 1984.
De Carlotto explica las dificultades que encontraron en esa época con
la Justicia: “Era duro expresarle a los jueces el derecho y cómo ellos
lo asimilaban. Porque parecía que era un divorcio. Como cuando se
separan los papás, que se disputan la niña o el niño. Les querían
adjudicar a los apropiadores derechos de visita. ¡Era absurdo! ¿Cómo, si
ese hombre es un delincuente? Robó a una niña de los brazos de su mamá
en un campo de concentración y le van a decir que tiene derecho a
verla”.
“Fue duro para nosotros”, rememora De Carlotto en la película. “La
duda era: ¿Estaremos haciendo bien? ¿Qué va a pasar con esa criatura,
qué sufrimientos…?”
Ahora, las Abuelas no tienen duda de que mereció la pena. Y es el
propio Ignacio Hurban, el nieto restituido número 114, el que quiso
emitir una llamada. Para que otros nietos -las abuelas calculan que aún
faltan 400 por restituir- se animen a hacerse las mismas pruebas
genéticas que a él le practicaron hace 18 días. Hasta ahora, de esos 114
nietos restituidos solo cinco se presentaron de forma voluntaria como
lo hizo él
La lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por restituir la identidad de,
hasta ahora, 105 nietos apropiados durante la última dictadura
cívico-militar tuvo un fundamento social, político y cultural, pero
también uno científico.
Gracias a la voluntad inquebrantable de estas mujeres valientes y
decididas, se logró superar los límites de lo posible y establecer lo
que a partir de esa búsqueda se llama el índice de “abuelidad”, el
patrón genético que establece el parentesco entre las abuelas y los
nietos perdidos con un nivel de certeza del 99,99 por ciento.
Encontramos a Guido Montoya Carlotto, el nieto 114
Con inmensa alegría, las Abuelas de Plaza de Mayo informamos la
restitución de identidad de Guido Montoya Carlotto, hijo de Laura
Carlotto y Walmir Oscar Montoya y nieto de la presidenta de nuestra
Asociación, Estela de Carlotto. "Quiero decir gracias a todos, gracias a
Dios, gracias a la vida. Porque lo que yo quería era no morirme sin
abrazarlo y pronto lo voy a poder abrazar", expresó Estela hoy en
conferencia de prensa
Una Buena noticia para la Justicia, la solidaridad y los Derechos Humanos. Es de esos momentos en que nos emocionamos hasta las lágrimas, porque también lo sentimos en el alma, esa alma única que nos une a toda la humanidad y al universo, cuando conocimos los cientos de historias de desaparecidos, mujeres y hombres, embarazadas y niños nacidos en cárceles de tortura durante la infame Dictadura Argentina. Las Madres de Plaza de Mayo, hoy abuelas son un testimonio inapelable de que el amor es la base indestructible para la justicia y la solidaridad.
Estela de Carlotto era maestra cuando le mataron a Laura. Laura y su compañero pertenecían a la organización guerrillera de Los Montoneros. De Carlotto sabía que Laura estaba embarazada cuando la detuvieron. Varios testigos le dijeron que había dado a luz a un niño estando esposada. Y que Laura le había puesto Guido, el nombre de su abuelo. De Carlotto lo comenzó a buscar a su nieto por todas partes. Nunca se le oyó una palabra de odio ni de venganza. Solo pedía justicia. Se convirtió en un referente mundial en la defensa de los derechos humanos. Fueron muriendo muchas de sus amigas y compañeras de lucha. Y ella siguió buscando. Hasta que apareció el nieto 114 y resultó que era el suyo. Es músico y vive en la localidad bonaerense de Olavarría. Las pruebas determinaron que existe un 99% de posibilidades de que sea el nieto de Estela de Carlotto.
Ninguna de esas 114 historias fueron fáciles. Pero la del nieto de la presidenta es especialmente simbólica. De Carlotto explicó este martes las enormes dudas a las que se enfrentan los nietos que acuden a su asociación: “Hay chicos que no vienen porque tienen cariño y como una especie de deuda por quienes los criaron porque ellos les pasan esa sensación de cómo ahora me vas a denunciar, si yo te crié y yo te di de comer… Como si fuera que les hicieron un favor, cuando tenían que haberlos dejado criar con su familia, que nunca fue abandonado. Y los chicos, por reciprocidad, dicen que no vienen porque no quieren que lleven a la cárcel a quienes los robaron. Y se acercan a veces cuando ellos mueren. Y a veces es un poco tarde, porque el abuelo real, la abuela real, se muere también. Yo creo que no los tiene que unir a ellos ningún agradecimiento. Tampoco, odio. Por suerte, ninguno de nuestros nietos es vengativo tampoco… Sino, de que tiene derechos. Y que es la ley universal saber quién es uno, de dónde viene. Porque si no, es el anonimato y del anonimato se pasa a la prole. Las Abuelas no somos quiénes para decidir si los van a juzgar o no, porque eso es la justicia. Abuelas los encuentra, la justicia actúa".
La dictadura llevaba dos años de existencia cuando el 26 de junio de 1978 nació Guido de Carlotto en el Hospital Militar de Buenos Aires. A su madre apenas le dejaron estar cinco horas con él. Se encontraba detenida en el centro clandestino La Cacha, en la localidad bonaerense de La Plata. Laura era uno de los cuatro hijos de Estela de Carlotto. Y había sido secuestrada junto a su compañero a los 23 años, en noviembre de 1977, cuando cumplía dos meses y medio de embarazo.
A Laura la mataron dos meses después. Y su cuerpo fue entregado a su madre. Pero del nieto nunca se supo hasta este martes en que la jueza María Servini de Cubría, encargada de investigar la causa de varias desapariciones, se lo pudo anunciar a De Carlotto. “Fue muy emocionante”, afirmó Servini de Cubría en el canal CN23. “Nos emocionó no solo a mí, sino a la gente que trabaja conmigo. Estela reaccionó llorando, temblando, contentísima. Porque nunca esperó la noticia que le dábamos. Yo le di la noticia en forma personal. Le dije: ‘Estela, hemos encontrado a un niño más’. Y cuando le dije que era Guido, imagínese cómo se puso”.
Guido de Carlottose llamó hasta hoyIgnacio Hurban, el nombre que le dieron sus padres adoptivos, conocidos en el lenguaje de las Abuelas de Mayo, como "apropiadores". Hurban se crió en Olavarría, municipio situado a 308 kilómetros al sur de Buenos Aires.De adolescente se marchó a la capital argentina para estudiar música y volvió a Olavarría donde dirige una escuela de música. Toda esa información aparece en su página de Internet,www.ignaciohurban.com. Le gusta el jazz y el tango y llegó a participar en el ciclo Música por la Identidad, que organizan las Abuelas de Plaza de Mayo. Pero hasta el martes siempre fue Ignacio Hurban. A partir de ahora tendrá que convivir con el nombre de Guido de Carlotto. Y con la fama.
“Yo no persigo más que justicia, verdad”, dijo Estela de Carlotto en conferencia de prensa pronunciada el martes por la tarde, cuando solo había visto al nieto en fotos. “Ya tengo mis 14 nietos conmigo. La silla vacía está con él. Los retratos vacíos que nos estaban esperando van a estar con él. Ya lo he podido ver [en fotos], es hermoso. Es un artista, es un chico bueno. Y nos buscó. Vino a Abuelas en julio, fue recibido y escuchado”.
“Cuando lo vea”, continuó De Carlotto, “creo que nada le voy a decir. Lo voy a abrazar. Quiero tocarlo, quiero ver si es como lo soñamos. Yo lo vi en fotos y sí, se parece a nosotros. A él le dijeron que se parecía a los Carlotto, a mí. O sea, que no le habrá asombrado la noticia que se le dio. Cuando le dijeron ‘sos el nieto de Estela’, encajó en su lugar esa pieza que no entendía él por qué no cerraba. La historia completa no la sabemos todavía, aunque sabemos quién lo entregó y quién lo crío, quizás inocentemente. La vamos a armar. Tenemos mucha información, pero vamos a ser cautelosos, porque esto es muy fuerte para una persona, aunque lo espere".
De Carlotto prefirió no enseñar la foto de su nieto, para esperar a que él vaya asimilando todo el proceso. De momento, el nieto se comunicó solo con Claudia, una de los cuatro hijos de De Carlotto. “Yo aún no lo escuché todavía. Y le dijo que estaba muy bien y muy feliz y que ya pronto nos vamos a ver. Él sabe que lo estamos esperando toda la familia”.
La presidenta de las Abuelas añadió: “Esto no es para los que todavía pretenden que olvidemos, que demos una vuelta a la página como si nada hubiera pasado. Y como falta mucho hay que seguir buscando a los que faltan porque otras abuelas quieren seguir sintiendo lo que siento yo hoy. Porque lo que yo quería era no morirme sin abrazarlo. Y lo voy a poder abrazar”.
Claudia, hija de De Carloto, explicó lo que habló con su sobrino Guido: "Nos pidió que le diéramos un tiempo para hablar con su esposa y hacer un proceso."
Cada vez que a De Carlotto le preguntaban qué pasaría si no encontraba a su nieto decía que ya había merecido la pena con todos los nietos que se habían recuperado hasta ahora. Pero este martes, Kibo Carlotto, hijo menor de Estela de Carlotto, y hermano de la difunta Laura, lo confirmó en televisión: “Hemos encontrado a mi sobrino después de 35 años. Se presentó voluntariamente a hacerse la prueba de ADN”.
“Me llamó Cristina [Fernández, la presidenta del país], llorando. Me preguntó si era cierto. Y le dije que sí. Lloramos juntas, no sabíamos qué decir (…) No hay ningún medio, por más que no nos quieran mucho, que no diga que esto es un triunfo de los argentinos”.
El 26 de junio de 2011, Estela de Carlotto escribió dos párrafos en el diarioPágina 12y los tituló “A mi querido nieto Guido”. Decían así:
Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, “decimos”, las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que “te mataron” en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen”.
Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás.
Hoy en día, la Asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo tiene 85 sedes en Argentina y 150 empleados. Sigue sumando nietos recuperados. Y aún quedan unas400 denuncias por resolver.