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lunes, 18 de enero de 2016

Tres niños mueren ahogados Tragedia de los migrantes de Siria ¿Quién los recibe? Europa se cierra

 LA TRAGEDIA de un pueblo sigue confrontándonos con lo peor de nosotros mismos, sociedad "occidental y cristiana" que cierra las puertas y estigmatiza a las víctimas de una guerra en la cual nuestros gobiernos no son inocentes y que sirven para enriquecer a los empresarios de esa industria de armamentos de la que nadie se atreve a hablar. A la causa de los refugiados nadie se atreve a levantar la voz ytodos los medios guardan silencio. Pero todos callamos, y la tragedia continua como si de una de las series de televisión se tratara.
Rescato esta noticia como una presentación de una realidad de insolidaridad que nos afecta en nuestra esencia humana. ¿hasta donde  llegará nuestra indiferencia?
Tres niños migrantes murieron ahogados en la madrugada de este viernes en el mar Egeo, tras volcar la embarcación en la que intentaban alcanzar la isla griega de Agatonisi,

"La tripulación de un barco privado de una ONG (...) rescató a 20 migrantes sanos y salvos" y recogió "tres cadáveres de niños", declaró a la AFP un responsable de prensa de la policía portuaria.
Los supervivientes, que habían salido desde la cercana costa turca, están en Agatonisi, cercana a la isla de Samos, adonde deberían ser trasladados por la tarde.

Los muertos por ahogamiento en las aguas se suceden desde comienzos de año, a pesar de que las condiciones meteorológicas invernales y las restricciones impuestas por la Unión Europea (UE) frenaron el flujo de migrantes.

La primera víctima de 2016 fue un niño de dos años, ahogado el pasado 2 de enero al naufragar un barco de traficantes de migrantes también frente a Agatonisi.
Turquía, que acoge a 2,2 millones de sirios y 300.000 iraquíes que huyeron de la guerra, se convirtió en uno de los mayores puntos de salida de los migrantes que intentan alcanzar Europa occidental a través de Grecia.
La Comisión europea lamentó el lunes los pocos avances conseguidos por Ankara desde el acuerdo que firmó con el gobierno turco para tratar de detener una llegada de migrantes sin precedentes.

Más de un millón de inmigrantes y refugiados llegaron por mar a Europa en 2015, unos 850.000 de ellos tras cruzar en barco desde Turquía hacia Grecia. Además, 3.770 personas perdieron la vida en las travesías, 805 de ellas en el Egeo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

"Bombardear, vengar, matar, ojo por ojo... y ahora quién detiene esto"



Para los que buscamos la paz, la estrategia y las acciones de los gobernantes y las instituciones que nos gobiernan lejos de llevarnos a caminos de paz, nos están llevando a vivir en la violencia y en la guerra total.

Y si decimos algo diferente de las voces oficiales, entonces somos sospechosos y extremistas radicales.
la violencia, la destrucción y las matanzas no sólo se hacen con bombas y kalashnikov, también son sistemas financieros, precios, desaucios,  deuda, venta de armas, enriquecimiento especulativo descontrolado.
Francia mantiene una industria de armamento muy fuerte y todos sabemos que es la industria que más beneficios obtiene en este mundo. Pero esto no se dice.
el radicalismo islamico ya viene de más de una década y la política de occidente no ha hecho más que alimentarlo con sus intervenciones y su política internacional. No creo que tengan la solución y la respuesta adecuada, y esto es muy lamentable y a nuestro pesar, seremos los que sufriremos las consecuencias.
Propongo estas reflexiones de un catedrático de Ciencias políticas:




Primera observación. Una es que las fuerzas que han apoyado con mayor contundencia las movilizaciones en contra de los asesinatos han sido las derechas. En España, El País, bajo la dirección del Sr. Antonio Caño, una persona profundamente conservadora, ha presentado tales manifestaciones como una victoria frente al radicalismo musulmán (ver “La interpretación neoliberal de EEUU que aparece en los medios españoles: el caso el corresponsal de El País en Washington”. El Viejo Topo, diciembre de 2011). La realidad, sin embargo, muestra lo contrario. Dichas movilizaciones, que atemorizaron a la población musulmana en Francia, fueron una gran victoria para los radicales musulmanes, que deseaban el enfrentamiento de las dos comunidades, de manera que ellos pudieran presentarse como los héroes en defensa del Islam. Y así ha ocurrido. Por todas partes en el mundo musulmán ha habido manifestaciones contra Francia y contra el mundo occidental, y a favor de los “mártires”. Y a eso le llaman victoria. En lugar de aislar a los radicales dentro del mundo musulmán, les han dado la oportunidad de presentarlos como sus defensores.


Una segunda observación. Hay pruebas más que suficientes para ver que las posturas defendidas por los establishments europeos sobre el mundo musulmán están profundamente equivocadas. Como bien ha indicado el periodista que, a mi parecer, conoce mejor el mundo musulmán, Patrick Cockburn, hoy el EI y otros movimientos radicales no tendrían la fuerza que tienen si no hubiera sido por las intervenciones occidentales, incluyendo las europeas, en Irak, en Libia y en Siria, intervenciones que crearon, además de un vacío de poder, las condiciones para que estas fuerzas crecieran y se expandieran.

 Vicenç Navarro
Universidad Pompeu Fabra




lunes, 11 de agosto de 2014

Un encuentro después de una búsqueda de 34 años: Abuelas de Plaza de Mayo


"Me parece maravilloso y mágico todo esto que está pasando", declaró este viernes Guido Montoya Carlotto, el nieto recién restituido de Estela de Carlotto, titular de la Abuelas de Plaza de Mayo, en su primera comparecencia pública junto a la mujer que lo buscó durante 36 años. "Soy Ignacio, o Guido", se presentó, el nieto recuperado número 114, que se declaró "conmocionado".
Horas antes, Ignacio Hurban colgó en su perfil de Twitter una foto con su abuela, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, que pasó casi cuatro décadas buscando a su nieto. Hasta el lunes se llamaba Ignacio Hurban, pero este martes descubrió que también se llama Guido Montoya Carlotto. Y que fue secuestrado durante la última dictadura argentina (1976-1983). Su madre, Laura Carlotto, tendría hoy 60 años si no hubiese sido asesinada con 24. Guido es el nombre que ella le puso, aunque solo la dejaron estar cinco horas con él. Y Montoya es el apellido de su padre biológico, Walmir Óscar Montoya, al que su familia llamaba Puño.

Otro caso
Juan Cabandié vio la cara de sus padres por primera vez en fotos 4x4 pegadas a un expediente. Tenía 25 años. Desde que supo que habían encontrado a Guido, el nieto de Estela de Carlotto, revive lo que le pasó hace una década. Ese día que entró en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad llamándose Mariano Falco.
-¿Cómo es ese instante en que te enterás de que sos otra persona?
-Es muy difícil asimilarlo. Al principio, me sentí ajeno a lo que me contaban, pero después fui reestructurando mi cabeza. Una vez que lo asimilé, empecé a emparentarme con mis papás. Con el tiempo, los fui amando. Eso me llevó a saber que no nací de nuevo, a darme cuenta de que no era Juan Cabandié a partir del 26 de enero de 2004. Yo fui Juan Cabandié siempre, con la particularidad de que viví 25 años sin saberlo.

-¿Cómo son las horas posteriores a la noticia?
-Es fundamental conocer a la familia. En el primer encuentro, un tío me dijo que tenía el mismo gesto de juntar las cejas como hacía mi papá. A veces parece que estoy enojado, pero es algo que hago cuando pienso, es un gesto que me pertenece. Guido es músico como su papá. Es sensible a la lucha de las Abuelas. Es algo genético y algo del inconsciente. Es el diálogo que se produce entre una madre y su bebe en la panza. Guido estuvo cinco horas con su mamá. Cinco horas profundas.
-¿La política de derechos humanos del Gobierno influye para que los nietos busquen su identidad?
-Influye muchísimo. Es una batalla cultural ganada. Desde 2003 la política de derechos humanos pasó a la categoría de política de Estado. Hubo fuertes campañas de difusión y el Estado acompañó la búsqueda de las Abuelas. Antes, esa lucha era algo marginal. Yo mismo, por mi crianza, hasta los 22 años pensaba que las Abuelas estaban locas, que perseguían a los pibes. Y eso no sólo lo pensaban los sectores radicalizados.
-Otra nieta recuperada, Victoria Donda, acusa al Gobierno de querer apropiarse de la bandera de los derechos humanos.
-A mí me gustaría que todos los gobiernos se apropien de esta política de derechos humanos, que trascienda a este gobierno.


LAS ABUELAS USARON DE LA CIENCIA
Las Abuelas de Plaza cuentan en su página oficial de Internet con testimonios extraordinarios recogidos a lo largo de casi cuatro décadas de búsquedas. Pero hay uno especialmente ilustrativo: el documental de cuatro capítulos titulado 99,99%. La ciencia de las Abuelas y conducido por el actor argentino Leonardo Sbaraglia. Ahí se explica los detalles de un plan perfectamente organizado para encubrir el robo sistemático de bebés a las presas políticas que parían en cautiverio. “Con la colaboración de médicos, enfermeras, jueces…”, relata Sbaraglia. [Era] el robo, el crimen perfecto. Nadie podría jamás demostrar la verdadera identidad de esos chicos. Pero los apropiadores genocidas no contaban con los avances de la ciencia ni con la tenacidad de un grupo de mujeres en la búsqueda de la verdad”.

 Estela de Carlotto explica en el documental: "Nosotros teníamos otra vida, cada una de las abuelas que componemos la institución teníamos un proyecto distinto: estar con la familia, los hijos, verlos crecer, envejecer, disfrutar de los nietos… Y vino una dictadura en marzo de 1976 que trajo un proyecto de asesinar a todos los opositores. Justamente eran nuestros hijos los opositores. En esa soledad, cuando la hija no vino, no volvió, no llamó… Empezamos a buscar. Sin saber adónde ir, a qué puerta golpear… Puertas cerradas…”

La presidenta de Abuelas continúa su relato: “Al principio los esperamos… [a los nietos] ‘Me lo van a traer, me van a llamar, me lo van a dejar en la puerta…’ Preparamos un ajuar, un lugarcito, nos jubilamos… Pero nada. Y después dijimos: ‘bueno, ya van al jardín de infantes. Vamos a observar’. Nos escondíamos detrás de los árboles mirando chiquitos. A veces alguna maestra nos hablaba. Nos decía: ‘este chiquito tiene un comportamiento extraño… lo llevan, lo traen, es como prisionero…’ Y ahí estábamos”.
También se fijaban en el parecido físico de los niños que veían en la calle. “Yo me acuerdo”, continúa De Carlotto, “haber seguido a alguna señora que llevaba en brazos a un chiquito porque la carita era igual a uno de mis hijos. Después le miré la cara a la mamá y eran idénticos. O sea, esa cosa absurda: ir a la casa cuna [hospital materno infantil] y querer ver caritas de bebés cuando no sabemos ni a quién se parece”.
 
Chicha Mariani, la primera presidenta de Abuelas, rememora también en el documental: “Hicimos de todo buscando a los chicos. Yo, por ejemplo, me disfracé de enfermera. Y estuve en el Hospital Durand mirando si la familia que yo había citado traían esa nena que yo esperaba ver o la suplantaban por otra. Y no me conoció nadie en el hospital. Ni los empleados, ni la gente de Abuelas, ni los médicos de Abuelas. Pero la nena, que había llegado con su mamá y estaba sentada a unos diez metros, me miró y se fue caminando hacia donde yo estaba y me dijo: `¿Cómo te va, señora?’ Porque me había visto pasar no sé cuántas semanas y días por su casa. Me reconoció disfrazada y todo”.
Las abuelas recorrieron medio mundo consultando a decenas de científicos para ver si podría deducirse el parentesco entre un nieto y sus abuelos, a partir de la sangre de los abuelos. Y les decían que no, que no y que no. Hasta que en 1983, en Estados Unidos, les dijeron que sí. Los avances científicos hicieron posible revelar parentescos entre abuelos y nietos con un margen de acierto del 99,99%. Y la primera “recuperación” a partir de un análisis genético la lograron en 1984.



De Carlotto explica las dificultades que encontraron en esa época con la Justicia: “Era duro expresarle a los jueces el derecho y cómo ellos lo asimilaban. Porque parecía que era un divorcio. Como cuando se separan los papás, que se disputan la niña o el niño. Les querían adjudicar a los apropiadores derechos de visita. ¡Era absurdo! ¿Cómo, si ese hombre es un delincuente? Robó a una niña de los brazos de su mamá en un campo de concentración y le van a decir que tiene derecho a verla”.
“Fue duro para nosotros”, rememora De Carlotto en la película. “La duda era: ¿Estaremos haciendo bien? ¿Qué va a pasar con esa criatura, qué sufrimientos…?”
Ahora, las Abuelas no tienen duda de que mereció la pena. Y es el propio Ignacio Hurban, el nieto restituido número 114, el que quiso emitir una llamada. Para que otros nietos -las abuelas calculan que aún faltan 400 por restituir- se animen a hacerse las mismas pruebas genéticas que a él le practicaron hace 18 días. Hasta ahora, de esos 114 nietos restituidos solo cinco se presentaron de forma voluntaria como lo hizo él
 La lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por restituir la identidad de, hasta ahora, 105 nietos apropiados durante la última dictadura cívico-militar tuvo un fundamento social, político y cultural, pero también uno científico.

Gracias a la voluntad inquebrantable de estas mujeres valientes y decididas, se logró superar los límites de lo posible y establecer lo que a partir de esa búsqueda se llama el índice de “abuelidad”, el patrón genético que establece el parentesco entre las abuelas y los nietos perdidos con un nivel de certeza del 99,99 por ciento.



miércoles, 6 de agosto de 2014

Buena noticia: Una de las Fundadoras del Movimiento Plaza de Mayo, recupera a su nieto 34 años después


 COMUNICADO DE PRENSA
Buenos Aires, 5 de agosto de 2014 |
Encontramos a Guido Montoya Carlotto, el nieto 114
Con inmensa alegría, las Abuelas de Plaza de Mayo informamos la restitución de identidad de Guido Montoya Carlotto, hijo de Laura Carlotto y Walmir Oscar Montoya y nieto de la presidenta de nuestra Asociación, Estela de Carlotto. "Quiero decir gracias a todos, gracias a Dios, gracias a la vida. Porque lo que yo quería era no morirme sin abrazarlo y pronto lo voy a poder abrazar", expresó Estela hoy en conferencia de prensa
Una Buena noticia para la Justicia, la solidaridad y los Derechos Humanos. Es de esos momentos en que nos emocionamos hasta las lágrimas, porque también lo sentimos en el alma, esa alma única que nos une a toda la humanidad y al universo, cuando conocimos los cientos de historias de  desaparecidos, mujeres y hombres, embarazadas y niños nacidos en cárceles de tortura durante la infame Dictadura Argentina. Las Madres de Plaza de Mayo, hoy abuelas son un testimonio inapelable de que el amor es la base indestructible para la justicia y la solidaridad.

Asociación
Estela de Carlotto era maestra cuando le mataron a Laura. Laura y su compañero pertenecían a la organización guerrillera de Los Montoneros. De Carlotto sabía que Laura estaba embarazada cuando la detuvieron. Varios testigos le dijeron que había dado a luz a un niño estando esposada. Y que Laura le había puesto Guido, el nombre de su abuelo. De Carlotto lo comenzó a buscar a su nieto por todas partes. Nunca se le oyó una palabra de odio ni de venganza. Solo pedía justicia. Se convirtió en un referente mundial en la defensa de los derechos humanos. Fueron muriendo muchas de sus amigas y compañeras de lucha. Y ella siguió buscando. Hasta que apareció el nieto 114 y resultó que era el suyo. Es músico y vive en la localidad bonaerense de Olavarría. Las pruebas determinaron que existe un 99% de posibilidades de que sea el nieto de Estela de Carlotto.

Ninguna de esas 114 historias fueron fáciles. Pero la del nieto de la presidenta es especialmente simbólica. De Carlotto explicó este martes las enormes dudas a las que se enfrentan los nietos que acuden a su asociación: “Hay chicos que no vienen porque tienen cariño y como una especie de deuda por quienes los criaron porque ellos les pasan esa sensación de cómo ahora me vas a denunciar, si yo te crié y yo te di de comer… Como si fuera que les hicieron un favor, cuando tenían que haberlos dejado criar con su familia, que nunca fue abandonado. Y los chicos, por reciprocidad, dicen que no vienen porque no quieren que lleven a la cárcel a quienes los robaron. Y se acercan a veces cuando ellos mueren. Y a veces es un poco tarde, porque el abuelo real, la abuela real, se muere también. Yo creo que no los tiene que unir a ellos ningún agradecimiento. Tampoco, odio. Por suerte, ninguno de nuestros nietos es vengativo tampoco… Sino, de que tiene derechos. Y que es la ley universal saber quién es uno, de dónde viene. Porque si no, es el anonimato y del anonimato se pasa a la prole. Las Abuelas no somos quiénes para decidir si los van a juzgar o no, porque eso es la justicia. Abuelas los encuentra, la justicia actúa".
La dictadura llevaba dos años de existencia cuando el 26 de junio de 1978 nació Guido de Carlotto en el Hospital Militar de Buenos Aires. A su madre apenas le dejaron estar cinco horas con él. Se encontraba detenida en el centro clandestino La Cacha, en la localidad bonaerense de La Plata. Laura era uno de los cuatro hijos de Estela de Carlotto. Y había sido secuestrada junto a su compañero a los 23 años, en noviembre de 1977, cuando cumplía dos meses y medio de embarazo.
A Laura la mataron dos meses después. Y su cuerpo fue entregado a su madre. Pero del nieto nunca se supo hasta este martes en que la jueza María Servini de Cubría, encargada de investigar la causa de varias desapariciones, se lo pudo anunciar a De Carlotto. “Fue muy emocionante”, afirmó Servini de Cubría en el canal CN23. “Nos emocionó no solo a mí, sino a la gente que trabaja conmigo. Estela reaccionó llorando, temblando, contentísima. Porque nunca esperó la noticia que le dábamos. Yo le di la noticia en forma personal. Le dije: ‘Estela, hemos encontrado a un niño más’. Y cuando le dije que era Guido, imagínese cómo se puso”.
Guido de Carlotto se llamó hasta hoy Ignacio Hurban, el nombre que le dieron sus padres adoptivos, conocidos en el lenguaje de las Abuelas de Mayo, como "apropiadores". Hurban se crió en Olavarría, municipio situado a 308 kilómetros al sur de Buenos Aires. De adolescente se marchó a la capital argentina para estudiar música y volvió a Olavarría donde dirige una escuela de música. Toda esa información aparece en su página de Internet, www.ignaciohurban.com. Le gusta el jazz y el tango y llegó a participar en el ciclo Música por la Identidad, que organizan las Abuelas de Plaza de Mayo. Pero hasta el martes siempre fue Ignacio Hurban. A partir de ahora tendrá que convivir con el nombre de Guido de Carlotto. Y con la fama.
“Yo no persigo más que justicia, verdad”, dijo Estela de Carlotto en conferencia de prensa pronunciada el martes por la tarde, cuando solo había visto al nieto en fotos. “Ya tengo mis 14 nietos conmigo. La silla vacía está con él. Los retratos vacíos que nos estaban esperando van a estar con él. Ya lo he podido ver [en fotos], es hermoso. Es un artista, es un chico bueno. Y nos buscó. Vino a Abuelas en julio, fue recibido y escuchado”.
“Cuando lo vea”, continuó De Carlotto, “creo que nada le voy a decir. Lo voy a abrazar. Quiero tocarlo, quiero ver si es como lo soñamos. Yo lo vi en fotos y sí, se parece a nosotros. A él le dijeron que se parecía a los Carlotto, a mí. O sea, que no le habrá asombrado la noticia que se le dio. Cuando le dijeron ‘sos el nieto de Estela’, encajó en su lugar esa pieza que no entendía él por qué no cerraba. La historia completa no la sabemos todavía, aunque sabemos quién lo entregó y quién lo crío, quizás inocentemente. La vamos a armar. Tenemos mucha información, pero vamos a ser cautelosos, porque esto es muy fuerte para una persona, aunque lo espere".
De Carlotto prefirió no enseñar la foto de su nieto, para esperar a que él vaya asimilando todo el proceso. De momento, el nieto se comunicó solo con Claudia, una de los cuatro hijos de De Carlotto. “Yo aún no lo escuché todavía. Y le dijo que estaba muy bien y muy feliz y que ya pronto nos vamos a ver. Él sabe que lo estamos esperando toda la familia”.
La presidenta de las Abuelas añadió: “Esto no es para los que todavía pretenden que olvidemos, que demos una vuelta a la página como si nada hubiera pasado. Y como falta mucho hay que seguir buscando a los que faltan porque otras abuelas quieren seguir sintiendo lo que siento yo hoy. Porque lo que yo quería era no morirme sin abrazarlo. Y lo voy a poder abrazar”.
Claudia, hija de De Carloto, explicó lo que habló con su sobrino Guido: "Nos pidió que le diéramos un tiempo para hablar con su esposa y hacer un proceso."
Cada vez que a De Carlotto le preguntaban qué pasaría si no encontraba a su nieto decía que ya había merecido la pena con todos los nietos que se habían recuperado hasta ahora. Pero este martes, Kibo Carlotto, hijo menor de Estela de Carlotto, y hermano de la difunta Laura, lo confirmó en televisión: “Hemos encontrado a mi sobrino después de 35 años. Se presentó voluntariamente a hacerse la prueba de ADN”.

“Me llamó Cristina [Fernández, la presidenta del país], llorando. Me preguntó si era cierto. Y le dije que sí. Lloramos juntas, no sabíamos qué decir (…) No hay ningún medio, por más que no nos quieran mucho, que no diga que esto es un triunfo de los argentinos”.
El 26 de junio de 2011, Estela de Carlotto escribió dos párrafos en el diario Página 12 y los tituló “A mi querido nieto Guido”. Decían así:
Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, “decimos”, las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que “te mataron” en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen”.
Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás.

Hoy en día, la Asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo tiene 85 sedes en Argentina y 150 empleados. Sigue sumando nietos recuperados. Y aún quedan unas 400 denuncias por resolver.

Francisco Peregil, El Pais.