lunes, 16 de junio de 2014

La otra realidad del Mundial de Futbol Brasil 2014




El pasado 12 de junio se inició la Copa mundial de la FIFA –el 2014 World Cup-, presentada como el evento deportivo más importante del año, que se centra en la competición para definir qué país tiene el mejor equipo de fútbol. Tendría que ser un motivo de orgullo nacional para el país que hospeda este acontecimiento, Brasil, país conocido por su gran afición a este deporte. Ni que decir tiene que una motivación que ha tenido el gobierno brasileño para conseguir ser la sede de esta competición ha sido la promoción del país a nivel mundial. Su intención era presentar a Brasil como una referencia mundial, no solo como potencia deportiva, sino también económica y comercial. Era una manera de presentar el “milagro” brasileño, un milagro que ha transformado el país en una potencia mundial, centro de los países emergentes.

Pero la sorpresa de estos juegos ha sido el desarrollo de un movimiento popular de protesta a su alrededor. Que un país como Brasil, amante de este deporte, vea este tipo de protesta, parece tan sorprendente como que Roma viera una protesta popular contra la pizza o España contra la paella. El fútbol es para Brasil lo que la paella es para la cocina española o la pizza para la italiana. Son elementos clave de sus culturas. Y, sin embargo, estamos viendo en Brasil una gran protesta, generalizada, en contra del Mundial. ¿Por qué?
La respuesta es fácil de ver. La realidad social brasileña explica esta protesta, que es incluso todavía más llamativa por el hecho de que el festival ha sido promovido activamente por un gobierno de izquierdas. En realidad, la protesta popular, que cuenta con un amplio apoyo (solo uno de cada dos brasileños apoya el Mundial), está basada en que el enorme coste de prepararlo va en detrimento del bienestar de las clases populares y, muy en especial, de los sectores más vulnerables. 


Este festival se percibe ampliamente entre la población como un monumento enormemente costoso, para satisfacer el orgullo nacional de las élites gobernantes (que siempre monopolizan el sentimiento “patriótico” nacional), fenómeno que pasa frecuentemente en todos los países, pero cuya obscenidad es más vistosa en países donde el nivel de vida de la población es todavía muy insuficiente, muy por debajo del que el país podría alcanzar por su nivel de riqueza. Las enormes desigualdades en estos países, como Brasil (uno de los países más desiguales de América Latina), se hacen patentes en la enorme miseria de las favelas y barrios obreros, al lado de una enorme riqueza con mansiones de una exuberancia escandalosa por el contraste con el resto de la población. Y sus servicios públicos están muy poco financiados. En realidad, su gasto público social por habitante es de los más bajos de aquel hemisferio. Es cierto que los gobiernos de izquierda han reducido la pobreza extrema a base de programas asistenciales financiados a través del Estado. Pero estos programas han sido pagados con fondos derivados del gran crecimiento económico y no de la redistribución de la riqueza en el país, que ha continuado siendo de los más desiguales hoy en aquel continente.

La gran pobreza de su sector público, junto con las exuberantes riquezas, explica la explosión social. De ahí la enorme protesta, que no es la primera en Latinoamérica. Recordemos las movilizaciones populares en Méjico de 1968, en protesta por los enormes costes que suponía la preparación de los Juegos Olímpicos, que culminaron con una de las mayores manifestaciones vistas en aquel país, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, compuesta por estudiantes y obreros, que terminó con la matanza de más de cien víctimas.


Ayer fue en Méjico. Hoy es en Brasil. Diariamente tienen lugar manifestaciones en las calles de Brasil con pancartas que claman, con razón: ¡FIFA (la organización mundial que organiza esta competición), devuélvenos el dinero! ¡Lo queremos para la sanidad y para la educación públicas de nuestro pueblo! ¡Fuera el Mundial!. El mensaje no puede ser más claro y más cargado de razón. En un país en el que amplios sectores de la población urbana viven en tipos de viviendas miserables y los servicios públicos están pésimamente financiados, el Estado brasileño se ha gastado una gran cantidad de recursos en construir uno de los grandes estadios, con cuyos fondos podían haberse construido 150.000 viviendas dignas para un número igual de familias (tal como ha denunciado uno de los futbolistas más conocidos de Brasil, el famoso Romario, citado en el excelente artículo de Dave Zirin “Brazil’s Dance With the Devil”, The Nation, 16.04.14, del cual extraigo algunos de los datos presentados).

La sorpresa es que estas protestas han cogido por sorpresa al gobierno de izquierdas brasileño. La sorpresa es precisamente la sorpresa de este gobierno y es un indicador más de la distancia que existe en Brasil entre los gobernantes y los gobernados. Es también un ejemplo de lo que les ocurre a muchos partidos con auténtica vocación transformadora que, una vez elegidos, se adaptan a la lógica del poder y terminan abandonando su vocación y su alma, reproduciendo los vicios y maneras de pensar del establishment económico, financiero, mediático y político del país, al cual terminan sirviendo, convirtiéndose en un componente más de la estructura de poder.
Esta insensibilidad y abandono de sus raíces ha puesto al Estado brasileño en una situación insostenible, pues su única respuesta es la represión frente a estas movilizaciones, represión que, por cierto, es claramente contraproducente, pues además de originar más simpatía y apoyo popular entre la población, da una pésima imagen del Mundial a nivel internacional.

Pero, por desgracia, no será la última vez que ello ocurra. El supuesto “patriotismo” de las élites gobernantes les lleva a apoyar medidas faraónicas que, como siempre ocurre, pagan los más débiles. El caso más extremo serán los próximos Juegos en Qatar, un país medieval, que quiere promocionar el país y el fútbol (es uno de los patrocinadores del Fútbol Club Barcelona, que lleva el símbolo de Qatar en su camiseta, sustituyendo al hasta ahora existente, UNICEF). Estos juegos, con un coste elevadísimo, se pagarán con la riqueza petrolífera del país, extraída de sus yacimientos por trabajadores cuyas condiciones laborales se asemejan a la esclavitud. Esta es la realidad, ignorada, cuando no ocultada, tras estos enormes ejercicios faraónicos. 

Articulo de Vicenç Navarro; en Publico.es

martes, 3 de junio de 2014

Miles de personas reclaman un referéndum sobre la Monarquía: "No más reyes, referendum ya", fue el grito unánime

En medio de una crisis económica que castiga seriamente a la población, surge en el escenrio político un asunto que si bien tiene su importancia, parece que desvia la atención de las verdaderas necesidades de la sociedad española. Hay muchas agendas ocultas tras esta decisión, no es nada casual la elección del momento. La sociedad civil busca aprovechar la situación para gererar respuestas organizadas, creemos que es una gran oportunidad para avanzar hacia una mayor participación que impida o al menos limite el despotismo y corrupción de parte de la clase política, en gran medida responsable de la situación del pueblo de  España.
 

  • Miles de personas se concentran en Barcelona a favor de la República
  • La Comunidad Valenciana pide un referéndum por la república.
  • Madrid realiza una multitudinaria manifestación. 
  • El independentismo se moviliza a medio gas a favor de la República.
  • El gobierno apoya y facilita la tramitación.


Miles de personas se concentraron ayer en decenas de ciudades españolas para reclamar la abolición de la Monarquía y la instauración de la Tercera República por medio de un referéndum. Las protestas, convocadas en apenas unas horas, principalmente a través de las redes sociales, movilizaron a una gran parte de la izquierda, que reclamó el cambio institucional tras la abdicación del Rey. Madrid acogió probablemente la concentración más numerosa: unas 20.000 personas se congregaron en la Puerta del Sol y las calles adyacentes, según fuentes policiales. Mientras, en la plaza de Catalunya, en Barcelona, se reunieron unas 5.000 personas, según la Guardia Urbana.
No es fácil calibrar la magnitud de la movilización, aunque algunos participantes reconocieron que ciertas manifestaciones del 15-M Acampada Sol fueron más multitudinarias. Diversos dirigentes políticos de izquierda en Cataluña apuntaban que habrá nuevas protestas durante la tramitación de la ley orgánica que consagrará la sucesión.

La convocatoria de Madrid fue realizada por asociaciones políticas y sociales de izquierda. En la Puerta de Sol abundaron las banderas de Equo, del PCE y de otras formaciones de izquierda. Hilario Montereo, un jubilado de 68 años, fue uno de los primeros ciudadanos en llegar tras enterarse de la cita por televisión. “Vengo a proclamar la Tercera República. La Monarquía en pleno siglo XXI es anacrónica”, proclamó.


Una joven que leía la edición vespertina de EL PAÍS explicaba: “Estoy aquí porque lo que ha sucedido hoy, la abdicación del Rey Juan Carlos, es historia”. Y continuaba: “Estoy a favor del referéndum, aunque a pesar de estar en contra de la Monarquía, estoy más en contra de nuestros dirigentes. Entiendo que suena raro, pero es así”. Mientras, un fuerte dispositivo policial rodeaba tanto el Palacio Real como el Congreso para evitar que los manifestantes se desplazasen hasta allí. Un grupo de un centenar de manifestantes que se dirigía hacia la Plaza de Oriente tuvo que regresar a Sol ante el bloqueo policial. La concentración discurrió sin incidentes.


"Mi padre era republicano y luchó a favor de la República. Lo metieron en un campo de concentración. Sufrimos mucho. Hoy no podía faltar", opina Remedios Rodríguez, de 82 años. A la concentración de Madrid acudieron dirigentes de IU como Cayo Lara, Gaspar Llamazares o Alberto Garzón, así como el responsable de Equo, Juan López de Uralde.

Pasadas las 23.30, cerca de un millar de personas que seguían en Sol comenzaron a abandonar el lugar tras celebrar una asamblea en la que acordaron regresar al día siguiente de nuevo.

En Barcelona, unas 5.000 personas respondieron a la convocatoria consensuada por Esquerra, Iniciativa y la CUP. “Aquí tenemos un elemento esperanzador con el derecho a decidir y en Madrid, donde también se mueven cosas, tienen la ilusión del cambio de régimen”, señaló un diputado de izquierdas. La convocatoria dejó una imagen nunca vista: las esteladas y la bandera tricolor republicana se mezclaron por primera vez, aunque ganaron por goleada las enseñas independentistas. CiU se desmarcó y no secundó ninguna de las convocatorias que sucedieron en plazas de Ayuntamientos de toda Cataluña.

La Asamblea Nacional Catalana, responsable de la movilización de las dos últimas Diadas, aclaró a sus afiliados que no convocaba. En Altafulla (Tarragona), el alcalde, de Esquerra Unida, colgó la bandera republicana. Los militantes ecosocialistas lucían pegatinas verdes con el lema “Queremos la República”, y Joan Herrera, coordinador general de Iniciativa, defendió el referéndum: “No dejaremos que nos cambien un Rey por otro”. En la protesta, participaron las Juventudes Socialistas y el diputado del PSC Ferran Pedret.

Las concentraciones, en un ambiente festivo, se sucedieron en Andalucía, Valencia, Galicia, País Vasco o Baleares. En Sevilla, entre 4.500 y 5.000 personas, según fuentes de IU —2.000 según la Policía Municipal— acudieron a la Plaza Nueva, frente a la sede del Ayuntamiento. Los manifestantes portaban decenas de banderas republicanas, andaluzas, alguna del PCE y también de Podemos y corearon lemas como: “Felipe acelera que viene la tercera”.


En Galicia, hubo protestas en A Coruña y Santiago aunque la cita más importante tuvo como escenario Vigo, donde se escucharon lemas como “La Zarzuela, el próximo desahucio”, coreados por unos manifestantes cuya media de edad rondaba los 30 años. Ourense y Lugo acogieron concentraciones simultáneas en favor de la República y la independencia. La Comunidad Valenciana registró manifestaciones en sus principales ciudades (Valencia, Alicante, Gandia, Dénia, Alcoi, Elche y Castellón). En Castellón, se sumaron a la protesta dos ediles socialistas: Carme Oliver y Javier Perís. Cristian y Ángel, dos jóvenes estudiantes de la Universidad de Alicante, afirmaban: “Queremos decidir y que no nos impongan nada y menos una monarquía antigua”. En el País Vasco, 3.000 personas respondieron al llamamiento de la izquierda abertzale que organizó concentraciones en las tres capitales de la comunidad autónoma y en Pamplona bajo el lema “Independencia” y a favor de una “República vasca libre”.


El Pais, 2 de Junio 2014

Dicen que el 91% de las Cortes apoyarán la Reforma Constitucional:
 Las Cortes culminarán el día 18 de junio el trámite parlamentario de la sucesión del Rey, según ha explicado Jesús Posada, presidente del Congreso. A partir de ahí, será la Casa Real la que establezca la fecha de la coronación de Felipe VI en el hemiciclo en sesión conjunta y solemne de Congreso de los Diputados y Senado.

 Nuevo escenario Político

Mariano Rajoy ha anunciado esta mañana, en declaración institucional, un hecho inédito en la joven democracia de este país: el propósito del Rey Juan Carlos de abdicar y transmitir la jefatura del Estado a su hijo, el Príncipe de Asturias, de conformidad con lo previsto en el artículo 57, 1º y 2º de la Constitución. Fuentes consultadas por este diario, atribuyen al nuevo escenario político español dibujado tras las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo la decisión de Don Juan Carlos que venía siendo barajada en la Zarzuela desde hace más de año y medio, como informó El Confidencial el 22 de febrero del pasado año (El Rey baraja ya su abdicación).
Después del accidente del Rey en Botsuana hace poco más de dos años (Historia de cómo la Corona entra en barrena de 15 de abril de 2012), que motivó una inédita petición de perdón de Don Juan Carlos y con los avatares del proceso judicial penal que se sigue contra su yerno, Iñaki Urdangarin, imputado por varios delitos y en el que podría ser procesada por blanqueo de capitales y delito fiscal su hija menor, la infanta Doña Cristina, Don Felipe ha venido adquiriendo un protagonismo en el que se ha sostenido la Corona (La Operación Don Felipe, en marcha de 19 de abril de 2012). La misión del heredero ha consistido en suplir -hasta donde constitucionalmente ha sido posible- las ausencias del Rey motivadas por sus recurrentes problemas de salud de los que el Jefe del Estado ha aparecido más recuperado en los últimos meses.



No obstante, la situación del Rey, en términos políticos y sociales, y pese a su esfuerzo y al de su entorno, no ha remontado (Rescatar la Corona, de 24 de mayo de 2014) como lo demostrarían los sucesivos barómetros de Centro de Investigaciones Sociológicas. Desde 2011, la institución es suspendida por los ciudadanos. Entonces alcanzó una calificación del 4,89. La nota bajó en 2013 hasta el 3,68 y apenas repuntó (sólo a un 3,72) en 2014, pese a la mayor actividad institucional del Rey y a su gran exposición pública con motivo del fallecimiento del ex presidente Suárez el pasado 23 de marzo y sus viajes a Marruecos, Portugal y países árabes y su presencia en distintos eventos como la final de la Champions en Lisboa el pasado 24 de mayo. La Reina y el Príncipe de Asturias, sin embargo, acaparan mayor simpatía y popularidad que Don Juan Carlos
Las razones que el año pasado parecían aconsejar la abdicación del Rey, lejos de haberse diluido se han transformado en perentorias debido, por una parte, a la esterilidad de los esfuerzos de la Zarzuela por mejorar la visibilidad y popularidad del Jefe del Estado, y, por otra, a la fortísima crisis del sistema político y al deterioro social por el que atraviesa España, que se ha agudizado con los resultados de las elecciones europeas del pasado 25 de mayo.

La permanencia de Don Juan Carlos en la Jefatura del Estado ha venido sustentándose en el consenso del Partido Popular y del PSOE, pero los comicios europeos han dejado tocado el bipartidismo (la suma de ambos partidos no alcanzó el 49% de los votos) y sumido a los socialistas en una crisis que se ha cobrado ya la pieza del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que cederá su cargo el 20 de julio en un Congreso extraordinario del partido en el que se prevé que sean elegidos dirigentes de generaciones sin vinculación vital y afectiva a la transición y mucho más inclinados a las tradicionales tesis republicanas de la izquierda que conectarían especialmente con los segmentos más jóvenes. El 7 de abril del pasado año, en un macrosondeo de El País, el Rey perdía 32 puntos de aceptación respecto de otro anterior de las mismas características, debido al rechazo de los votantes del PSOE y de los jóvenes. Los menores de 34 años otorgaban al Jefe del Estado un nota muy negativa (-41), mientras que el mayor respaldo al monarca se registraba entre los mayores de 55 años.



Los pésimos resultados del PSOE (23%), muy próximos al desplome, y los muy malos del PP (sólo el 26% de los sufragios), con la emergencia de fuerzas políticas de claro signo republicano (IU, Podemos y, en menor medida, UPyD), proyectan un legislativo en la próxima legislatura que podría fragilizar aún más de lo que está la Corona y a su titular. A estas circunstancias se añade el muy posible procesamiento de la infanta Doña Cristina en el caso Nóos que podría ser confirmado por la Audiencia de Palma, lo que supondría sentar en el banquillo al yerno y la hija del Rey y al secretario de las infantas, Carlos García Revenga.
Este escenario de inmediato futuro hubiera alcanzado al monarca en una dinámica de progresiva debilidad -en este cuadro no hay que olvidar la apuesta independentista de Cataluña en donde Esquerra Republicana superó en la europeas a CiU convirtiéndose en la primera fuerza política de la comunidad- que comprometía a Don Juan Carlos pero también a la institución. De ahí que, como han apuntado intelectuales como Santos Juliá, “la transmisión en vida de la Corona puede ser el principio de una recuperación de confianza bajo su nuevo titular”. La abdicación se configura así como un movimiento institucional histórico para reforzar la Monarquía parlamentaria e iniciar una nueva etapa política con la Jefatura del Estado en la persona de Don Felipe de Borbón, que el pasado 30 de enero cumplió 46 años.


La abdicación del Rey se produce, además, en el contexto en el que se desenvuelven monarquías parlamentarias europeas como la de Holanda y Bélgica. En Enero del pasado año, la reina Beatriz renunció en favor de su heredero el príncipe Guillermo (1967), lo mismo que en julio hizo el rey de los belgas, Alberto II que resignó su cargo en su primogénito Felipe (1960). Ambas monarquías, así como la británica, han superado en años anteriores fortísimas crisis que los nuevos titulares de la Corona han logrado eludir renovando la institución y evitando que prosperasen los pequeños pero activos grupos que cuestionaban la Monarquía. Lo mismo podría suceder en España con la abdicación de Don Juan Carlos, que ha culminado uno de los reinados más largos y fructíferos de nuestra historia y al que la democracia española le debe su padrinazgo e impulso.

Articulo de José Antonio Zarzalejo, columnista del diario El Confidencial. 


Felipe VI será proclamado rey el 18 junio



Felipe VI será proclamado rey de España el próximo 18 de junio ante las Cortes Generales reunidas en el Congreso de los Diputados, según han confirmado fuentes de la Mesa de la Cámara baja.
Este órgano ha admitido a trámite este martes por la tarde el proyecto de ley orgánica que hará efectiva la abdicación del rey Juan Carlos y que será aprobado, primero por el Congreso el miércoles de la semana que viene (11 de junio), y después por el Senado, con toda probabilidad en la víspera de la proclamación.
La Mesa del Congreso ha calificado el proyecto de ley y lo ha elevado a la Junta de Portavoces para que ponga fecha a su debate en sesión plenaria, ya que el Gobierno ha pedido que se trámite con urgencia. El proyecto de ley ha sido aprobado por el Consejo de Ministros a mediodía y a primera hora de la tarde ya había sido admitido a trámite en la Mesa del Congreso, cuya reunión semanal se había retrasado unas horas para dar tiempo a la llegada del texto a la Cámara Baja.


El Gobierno aprueba una ley de artículo único
El Consejo de Ministros ha aprobado este mediodía en reunión extraordinaria la ley orgánica que regulará la abdicación del rey y que ha sido enviada hoy mismo al Parlamento.
El Consejo de Ministros ha aprobado en su reunión extraordinaria de esta mañana un proyecto de ley orgánica para regular la abdicación del rey Juan Carlos I que cuenta con un artículo único y una disposición final única para hacer efectiva la renuncia a la Corona de España. La norma entrará en vigor en el mismo momento en que se publique en el BOE, han informado fuentes del Ejecutivo.
En concreto, el proyecto aprobado incluye un artículo único que dice textualmente: "S. M. el rey Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley orgánica". La disposición final única indica que la entrada en vigor tendrá lugar en el momento de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

lunes, 26 de mayo de 2014

¿Por qué sube la extrema dercha en Europa?


Una cosa es segura: las elecciones europeas de finales de mayo se traducirán en un aumento notable del voto de extrema derecha. Y por la incorporación al Parlamento Europeo de un número considerable de nuevos diputados ultraderechistas. Actualmente, estos se concentran en dos grupos: el Movimiento por la Europa de las Libertades y de la Democracia (MELD) y la Alianza Europea de los Movimientos Nacionales (AEMN). Entre ambos suman 47 eurodiputados, apenas el 6% de los 766 euroescaños (1). ¿Cuántos serán después del 25 de mayo? ¿El doble? ¿Suficientes para bloquear las decisiones del Parlamento Europeo y, por consiguiente, el funcionamiento de la Unión Europea (UE)? (2).
Lo cierto es que, desde hace varios años y en particular desde que se agudizaron la crisis de la democracia participativa, el desastre social y la desconfianza hacia la UE, casi todas las elecciones en los Estados de la UE se traducen en una irresistible subida de las extremas derechas. Las recientes encuestas de opinión confirman que, en los comicios europeos que se avecinan, podría aumentar considerablemente el número de los representantes de los partidos ultras: Partido por la Independencia del Reino Unido, UKIP (Reino Unido) (3); Partido de la Libertad, FPÖ (Austria); Jobbik (Hungría); Amanecer Dorado (Grecia); Liga Norte (Italia); Verdaderos Finlandeses (Finlandia); Vlaams Belang (Bélgica); Partido de la Libertad, PVV (Países Bajos); Partido del Pueblo Danés, DF (Dinamarca); Demócratas de Suecia, DS (Suecia); Partido Nacional Eslovaco, SNS (Eslovaquia); Partido del Orden y la Justicia, TT (Lituania); Ataka (Bulgaria); Partido de la Gran Rumanía, PRM (Rumanía); y Partido Nacional-Demócrata, NPD (Alemania).
En España, donde la extrema derecha estuvo en el poder más tiempo que en ningún otro país europeo (de 1939 a 1975), esta corriente tiene hoy poca representatividad. En las elecciones de 2009 al Parlamento Europeo sólo obtuvo 69.164 votos (0,43% de los sufragios válidos). Aunque, normalmente, alrededor del 2% de los españoles se declara de extrema derecha, lo cual equivale a unos 650.000 ciudadanos. En enero pasado, unos disidentes del Partido Popular (PP, conservador) fundaron Vox, un partido situado a “la derecha de la derecha” que, con jerga franquista, rechaza el “Estado partitocrático”, defiende el patriotismo y exige “el fin del Estado de las autonomías” y la prohibición del aborto.
Herederas de la extrema derecha tradicional, cuatro otras formaciones ultras –Democracia Nacional, La Falange, Alianza Nacional y Nudo Patriota Español– reunidas en la plataforma “La España en Marcha”, firmaron un acuerdo, en diciembre de 2013, para presentarse a las elecciones europeas. Aspiran a conseguir un eurodiputado.
Pero el movimiento de extrema derecha más importante de España es Plataforma per Catalunya (PxC), que cuenta con 67 concejales. Su líder, Josep Anglada, define a PxC como “un partido identitario, transversal y de fuerte ­contenido social” pero con una dura posición antiinmigrantes: “En España –afirma Anglada– aumenta día a día la inseguridad ciudadana, y gran parte de ese aumento de la inseguridad y del crimen es culpa de los inmigrantes. Defendemos que cada pueblo tiene el derecho a vivir según sus costumbres e identidad en sus propios países. Precisamente por eso, nos oponemos a la llegada de inmigración islámica o de cualquier otro lugar extraeuropeo.”

En cuanto a Francia, en los comicios municipales de marzo pasado, el Frente Nacional (FN), presidido por Marine Le Pen, ganó las alcadías de una docena de grandes ciudades (entre ellas Béziers, Hénin-Beaumont y Fréjus). Y, a escala nacional, consiguió más de 1.600 escaños de concejales. Un hecho sin precedentes. Aunque lo más insólito está quizás por venir. Las encuestas indican que, en los comicios del 25 de mayo, el FN obtendría entre el 20% y el 25% de los votos (4). Lo cual, de confirmarse, lo convertiría en el primer partido de Francia, por delante de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), y muy por delante del Partido Socialista del presidente François Hollande. Una auténtica bomba.
El rechazo de la UE y la salida del euro son dos de los grandes temas comunes de las extremas derechas europeas. Y, en este momento, encuentran un eco muy favorable en el ánimo de tantos europeos violentamente golpeados por la crisis. Una crisis que Bruselas ha agravado con el Pacto de Estabilidad (5) y sus crueles políticas de austeridad y de recortes, causa de enormes desastres sociales. Hay 26 millones de desempleados, y el porcentaje de jóvenes de menos de 25 años en paro alcanza cifras espeluznantes (61,5% en Grecia, 56% en España, 52% en Portugal). Exasperados, muchos ciudadanos repudian la UE (6). Crece el euroescepticismo, la eurofobia. Y eso conduce en muchos casos a la convergencia con los partidos ultras.
Pero hay que decir también que la extrema derecha europea ha cambiado. Durante mucho tiempo se prevalió de las ideologías nazi-fascistas de los años 1930, con su parafernalia nostálgica y siniestra (uniformes paramilitares, saludo romano, odio antisemita, violencia racista...). Esos aspectos –que aún persisten, por ejemplo, en el Jobbik húngaro y el Amanecer Dorado griego– han ido desapareciendo progresivamente. En su lugar han ido surgiendo movimientos menos “infrecuentables” porque han aprendido a disimular esas facetas detestables, responsables de sus constantes fracasos electorales. Atrás quedó el antisemitismo que caracterizaba a la extrema derecha. En su lugar, los nuevos ultras han puesto el énfasis en la cultura, la identidad y los valores, de cara al incremento de la inmigración y la “amenaza” percibida del islam.
Con la intención de “desdiabolizar” su imagen, ahora abandonan también la ideo logía del odio y adoptan un discurso variopinto y radical de rechazo del sistema, de crítica (más o menos) argumentada de la inmigración (en particular musulmana y rumano-gitana) y de defensa de los “blancos  pobres”. Su objetivo declarado es alcanzar el poder. Usan intensivamente Internet y las redes sociales para convocar manifestaciones y reclutar nuevos miembros. Y sus argumentos, como hemos dicho, cada vez encuentran mayor eco en los millones de europeos destrozados por el paro masivo y las políticas de austeridad.
En Francia, por ejemplo, Marine Le Pen ataca con mayor radicalidad que cualquier dirigente político de la izquierda al “capitalismo salvaje”, a la “Europa ultraliberal”, a los “destrozos de la globalización” y al “imperialismo económico de Estados Unidos” (7). Sus discursos seducen a amplios fragmentos de las clases sociales trabajadoras azotadas por la desindustrialización y las deslocalizaciones, que aplauden a la líder del FN cuando declara, citando a un ex secretario general del Partido Comunista francés, que “hay que detener la inmigración; si no, se condenará a más trabajadores al paro”. O cuando defiende el “proteccionismo selectivo” y exige que se ponga freno al libre cambio porque este “obliga a competir a los trabajadores franceses con todos los trabajadores del planeta”. O cuando reclama la “pertenencia nacional” en materia de acceso a los servicios de la seguridad social que, según ella, “deben estar reservados a las familias en las cuales por lo menos uno de los padres sea francés o europeo”. Todos estos argumentos encuentran apoyo y simpatía en las áreas sociales más castigadas por el desastre industrial, donde durante decenios el voto a las izquierdas era la norma (8).
Pero el nuevo discurso de la extrema derecha tiene un alcance que va más allá de las víctimas directas de la crisis. Toca de alguna manera ese “desarraigo identitario” que muchos europeos sienten confusamente. Responde al sentimiento de “desestabilización existencial” de innumerables ciudadanos golpeados por el doble mazazo de la globalización y de una UE que no cesa de ampliarse.
Tantas certidumbres (en materia de familia, de sociedad, de nación, de religión, de trabajo) han vacilado estos últimos tiempos, que mucha gente pierde pie. En particular las clases medias, garantes hasta ahora del equilibrio político de las sociedades europeas, las cuales están viendo cómo su situación se desmorona sin remedio. Corren peligro de desclasamiento. De caer en el tobogán que las conduce a reintegrar las clases pobres, de donde pensaban (por el credo en el Progreso) haber salido para siempre. Viven en estado de pánico.
Ni la derecha liberal ni las izquierdas han sabido responder a todas estas nuevas angustias. Y el vacío lo han llenado las extremas derechas. Como afirma Dominique Reynié, especialista de los nuevos populismos en Europa: “Las extremas derechas han sido las únicas que han tomado en cuenta el desarraigo de las poblaciones afectadas por la erosión de su patrimonio material –paro, poder adquisitivo– y de su patrimonio inmaterial, es decir su estilo de vida amenazado por la globalización, la inmigración y la Unión Europea” (9).
Mientras las izquierdas europeas consagraban, en los últimos dos decenios, toda su atención y su energía a –legítimas– cuestiones societales (divorcio, matrimonio homosexual, aborto, derechos de los inmigrantes, ecología), al mismo tiempo unas capas de la población trabajadora y campesina eran abandonadas a su –mala– suerte. Sin tan siquiera unas palabras de compasión. Sacrificadas en nombre de los “imperativos” de la construcción europea y de la globalización. A esas capas huérfanas, la extrema derecha ha sabido hablarles, identificar sus desdichas y prometerles soluciones. No sin demagogia. Pero con eficacia.
Consecuencia: la Unión Europea se dispone a lidiar con la extrema derecha más poderosa que el Viejo Continente haya conocido desde la década de 1930. Sabemos cómo acabó aquello. ¿Qué esperan los demócratas para despertar?
 1) En las elecciones europeas de 2009, los partidos de extrema derecha obtuvieron el 6,6% de los votos.
(2) Las encuestas más serias indican que, después del 25 de mayo, el número de eurodiputados de extrema derecha pasaría de 47 a 71. Léase “Élections européennes 2014: vers ??une?? extrême droite européenne?”, Fundación Robert Schuman, http://www.robert-schuman.eu/fr/questions-d-europe/0309-elections-europeennes-2014-vers-une-extreme-droite-europeenne
(3) Un sondeo realizado por la firma YouGov el 6 de abril de 2014 en el Reino Unido le atribuye al Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) un 40% de las intenciones de voto y al menos 20 diputados europeos.
(4) Según un barómetro de imagen del FN realizado en febrero de 2014 por el Instituto TNS Sofres, el número de franceses que se adhieren a las ideas del FN es del 34%.
(5) El Pacto de Estabilidad y de Crecimiento prohíbe a los gobiernos europeos de la zona euro realizar un déficit presupuestario superior al 3% del PIB.
(6) El último estudio Eurobarómetro, publicado en diciembre de 2013, revela que sólo el 31% de los europeos tiene una imagen positiva de la UE (frente al 48% en marzo de 2008).
(7) Léase “Nouveaux visages des extrêmes droites”, Manière de voir, n.°134, París, abril-mayo de 2014.
(8) Según un sondeo publicado por el diario Le Monde, la imagen de la presidenta del FN recibe cada vez más opiniones favorables: el 56% de los encuestados cree que “entiende los problemas cotidianos de los franceses” y el 40%, que "tiene nuevas ideas para resolver los problemas de Francia".
(9) Dominique Reynié, Populismes: la pente fatale, Plon, París, 2011.

lunes, 24 de marzo de 2014

La Sexualidad en personas con capacidades especiales

Pensamos que las personas con discapacidad tienen tantas necesidades y problemas que no les quedan ganas de sexo, sin embargo, esto está muy lejos de la realidad, presento esta iniciativa que me parece inspiradora, deseo que les guste y la comenten.
 
Francesc Granja recibe en la cama pulsando un mando que abre la puerta de su casa. Vive en un luminoso piso de la Villa Olímpica de Barcelona adaptado a la tetraplejia que le causó un accidente de coche hace 20 años, cuando regresaba de una reunión. Suele desplazarse en silla de ruedas, pero hoy unas llagas lo retienen. A su lado están María Clemente, psicóloga especializada en neurorehabilitación, y Eva, asistente sexual, dos patas fundamentales de Tandem Team, la asociación sin ánimo de lucro que preside Granja, dedicada a la asistencia sexual de discapacitados mediante voluntarios.
Los tres siguen un debate que se ha generado espontáneamente en torno a otros dos visitantes en la habitación de Francesc. ¿Hay que tener cuidado con no enamorarse? Conversan Felipe y Lau (ambos, nombres ficticios). Felipe sufre una paraplejia de tercera y cuarta vértebra. Lau es la asistente que conoció por medio de Tandem, y defiende con pasión que los encuentros deben ser sinceros, nunca una ficción sentimental:
—Tengo pareja, pero en el rato que estoy con un usuario se convierte en el hombre de mi vida.
—Es que no hay que ir con miedo —asiente Felipe— Puedes enamorarte porque estás muy necesitado, pero también de la panadera o de cualquiera que te trate bien. Aquí sabemos los dos en qué andamos.
—Pero hay que entregarse, porque es una cuestión de amor, que para mí es lo fundamental.
—En todo caso —media María— si detectamos a personas dependientes psicológicamente les aconsejamos no recurrir a un asistente porque pueden salir heridos.
En el 50% de los casos no hay coito. Muchos quieren ver un cuerpo desnudo o acariciarlo”, explica una psicóloga
Lau, de 38 años, estudió enfermería y veterinaria. Imparte talleres de tantra y, cuando una amiga le habló de Francesc y su proyecto, exclamó: “Eso es para mí”. Su perfil encajaba con el del asistente que busca la asociación: experiencia sociosanitaria, sin motivaciones económicas, una concepción de la sexualidad no solo genital… La entrevistaron sobre los límites que se fijaba respecto a prácticas sexuales y familias de discapacidades —algunos asistentes los establecen en las amputaciones, determinadas complicaciones higiénicas o rasgos físicos impactantes, como los de la acondroplasia (enanismo)— y respondió que ninguno, que dependería del momento y la persona, “como en cualquier relación”.
Unos días después, Felipe y Lau se vieron para tomar un café. Se cayeron bien y se citaron para un encuentro más íntimo. Felipe, de 42 años, había tenido desde que está en silla de ruedas una relación, pero no funcionó, y otra vez se acostó con una prostituta: “La chica iba con contador, y eso para alguien con mis problemas no funciona”. Su experiencia con Lau le ha revivido: “Recuerdas sentimientos que creías muertos”.
Él es uno de los 45 usuarios de la asociación, constituida en octubre de 2013. Igual que tienen más demanda masculina, también se ofrecen más voluntarios varones, aunque, tras descartar al 50%, los 15 con los que están trabajando guardan un equilibrio entre hombres y mujeres. Además, trabajan con diferentes tendencias sexuales. “Precisamente con el primer usuario nos llevamos una sorpresa”, sonríe Francesc.
Tandem no cobra por poner en contacto a asistentes y usuarios, y recomienda que, en caso de que medie una compensación entre ellos, no rebase los 75 euros. “Suele ser de unos 50, porque hay que desplazarse a casa del usuario, aparcar, comer fuera…”, explica Eva. “Pero muchas veces no cobramos: no es la motivación”. La asociación se mantiene de momento con las aportaciones de Francesc (que es profesor de ESADE y recibe una pensión) y el trabajo voluntario de María. “Aspiramos a un mínimo de ingresos para mantener la estructura”, explican.
La iniciativa ha generado expectación en el colectivo. “A los discapacitados se nos ha considerado angelitos asexuados, pero no es así”, dice Francesc. Hace mucho que existen asistentes y prostitutas que trabajan el campo, pero a escondidas. Mientras, en Europa el debate se ha ido haciendo público. El país que más lejos ha llegado en reglamentación es Suiza, aunque con un modelo que muchos consideran intervencionista, con encuentros mensuales y asistentes certificados con un diploma universitario. Bélgica, donde opera la asociación que Tandem toma como modelo, se mueve en una alegalidad muy comprensiva. De una forma u otra, en Dinamarca, Suecia, Holanda y Alemania la asistencia se practica. Y en Francia, pese a que el año pasado un Comité Nacional de Ética aconsejara al Gobierno que no la legalizase, la controversia continúa, gracias en parte al éxito de la película Intocable.

“Hay distintos modelos”, explican Esther Sánchez y María Honrubia, “pero lo fundamental es revelar que el problema existe”. Sánchez, enfermera y máster en sexología, y Honrubia, psicóloga, presiden la Asociación Nacional de Salud Sexual y Discapacidad (Anssyd), que el 14 de marzo organizó junto a otra asociación (Sex Asistent) el primer curso en España de acompañamiento y asistencia sexual. Costaba 100 euros y se dirigía a “interesados en formarse y ejercer una labor profesional en relación con la asistencia sexual”. Tuvo 15 inscritos, desde fisioterapeutas a profesionales del sexo. “La formación es muy práctica, aclarando en qué consiste un servicio: que se pueden encontrar con una persona que lleva un colector, con problemas mentales, cómo reaccionar ante una subida de tensión…”, cuenta Sánchez.

Por motivos de confidencialidad, Anssyd no accedió a que EL PAÍS asistiera a las clases. La asociación reconoce que el curso puede resultar controvertido. “Hay un vacío legal respecto al asistente y su cercanía a la prostitución. Pero en el 50% de los casos no hay coito. Muchos usuarios quieren ver un cuerpo desnudo o acariciarlo. Eso es una experiencia alucinante. Incluso hay discapacitados cognitivos que solo quieren afecto físico; y, por ley, eso no se lo puede dar un cuidador normal”, explica Honrubia.
El camino hasta estas jornadas ha sido duro. “Llevamos 25 años como docentes”, cuentan, “y solo ahora se nos empieza a reconocer”. Durante dos décadas las dos profesionales han soportado el recelo de colegas que no creían en el objeto de sus investigaciones. Pero en estos años se han fraguado la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) o la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo de 2010 (la reducida popularmente a ley del aborto de Zapatero), que establecía la necesidad de formar a profesionales y dio pábulo a la proliferación de asociaciones por los derechos sexuales de los discapacitados. Todas esas iniciativas fueron barridas por la crisis.
“Existe un mito según el cual si hablas de la sexualidad, la despiertas”, cuenta Sánchez. “Pero el deseo está ahí, silenciado. No te imaginas cuánto sufrimiento hay escondido”. No exageran: personas que no han querido que se publiquen sus nombres narran historias duras: 20 años de un matrimonio sin sexo que se mantiene por los hijos, padres que masturban a enfermos mentales…
No parece que de momento se vayan a encontrar soluciones sencillas a estas barreras. Las primeras viven en los bordes de la ley. En un piso de Barcelona Lau se despide con besos y abrazos de Felipe.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Testimonios de la tragedia del 11-M




Yo viajaba en el último vagón del tren de El Pozo. Nada más cerrarse las puertas, explotó el penúltimo. La gente se abalanzó sobre la puerta. Conseguí salir, había muchísimo humo. No se veía nada. 
Alguien gritó: ‘¡Ha sido una bomba!", relata Silviu Jarnea, superviviente de los atentados. "La gente corría hacia las escaleras. Le dije a mi amigo Julián: ‘Vamos a ayudar’ y fui hacia el humo. Él me pidió que no fuera, que podía haber más bombas, pero yo no le oí, me lo dijo después. Entré en el vagón que había explotado. Nadie se movía. Veía siluetas. No sabía si de hombre o de mujer. Vi a un chico joven, boca abajo, su cabeza ardía. Apagué el fuego, pensando que así podrían identificarle mejor. Entonces vi a una señorita que me miraba. Estaba casi desnuda.Tenía unas gomas en los tobillos. Luego comprendí que era lo que quedaba de sus medias. Pasó su brazo por detrás de mi cuello y la saqué del tren. No hablaba. La senté en un banco en el andén y volví al vagón. Quería ayudar a más, no sabía a quién primero. Luego vi que el chico al que le ardía el pelo tenía el móvil al lado de la cabeza, había intentado llamar a alguien. Yo pensaba que estaba muerto. Y llamé al 112. Les dije: ‘¡El Pozo!’. Ya lo sabían. Seguí ayudando hasta que llegó la policía. Llevaban la pistola en la mano. Entonces yo no tenía papeles. Salí corriendo...”.

Silviu Jarnea relata de un tirón, como si hubiera ocurrido ayer, sus recuerdos del 11-M. Entonces tenía 29 años. Una década después sigue atormentándose. “Pienso en el chico que yo creí muerto y que había intentado llamar a alguien y en aquella chica que yo dejé semidesnuda en un banco del andén, a las ocho de la mañana. Después de los atentados he leído mucho sobre cómo actuar en esas situaciones. Aprendí lo importante que era hablar a los heridos para que no se durmieran y mantenerlos calientes. Entonces yo no sabía nada. Me siento muy culpable. Cuando salí, vi cosas terribles. Un hombre herido le tapaba los ojos a un niño. Vi mi cazadora y los zapatos llenos de sangre. Y sentí que perdía toda la fuerza. En ese momento no habría sido capaz de sacar a la señorita del vagón. No sé si se salvó...”. Silviu señala en El Pozo las marcas en el suelo del antiguo banco, donde dejó a la mujer.
Volvió a casa del peor atentado de la historia de España con solo unos cortes en las manos. O eso pensaba. Porque a los pocos días, se dio cuenta de que le costaba horrores levantarse. Tenía pesadillas. Le daban ataques de pánico al subir al tren. A veces salía antes de que cerraran las puertas. Otras lograba recorrer un par de estaciones. A Silviu, como a centenares de personas, le diagnosticaron estrés postraumático.

El paso del tiempo no reduce la posibilidad de sufrir esa patología. “Ahora afloran secuelas psicológicas que al principio no aparecieron y también físicas, porque muchos que perdieron oído ahora padecen sordera total”, explica Sonia Ramos, directora general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo. La cifra de personas a las que el 11-M cambió la vida asciende a 3.000, explica, entre familiares de los 192 fallecidos [191 en los trenes y un policía en la inmolación de los terroristas en Leganés]  y los 2.084 heridos y sus familias. Siete sufren aún una "gran invalidez" y requieren de la asistencia de una persona para moverse; 21 están considerados como "incapacitados permanentes absolutos"; 61 son “incapacitados permanentes totales” y 28 padecen "incapacidad permanente parcial". El antecesor de Ramos, José Manuel Rodríguez Uribes, elogia a las víctimas: “A pesar de ser un atentado islamista, no hubo reacciones xenófobas, como ocurrió en otros países”.
Silviu acude periódicamente a terapia. “En la primera, de grupo, una señora contaba que oía constantemente su móvil e iba a cogerlo pensando que era su marido. Pero el teléfono no sonaba y su marido había muerto”. Su terapeuta le recomendó volver a El Pozo. “Fui con mi hija de tres años. Ella me preguntó: ‘Papá, ¿por qué estamos aquí?’ Y yo le dije: ‘Aquí murió mucha gente’. Ella me preguntó: ‘¿Tú te has muerto aquí?’ Y no pude aguantar las lágrimas”.
Muchos de los supervivientes del 11-M se sienten culpables: de haber sobrevivido, de no haber ayudado a más gente. Como Silviu, como Araceli Cambronero, que viajaba en los trenes de Atocha: “El psiquiatra me preguntó si me sentía viva y le dije que no. Entre otras cosas porque me siento culpable de estar viva y de no haber hecho nada más aquel día que correr”, explica. Araceli llamó a su marido desde la estación tras la explosión. “Le dije que me despidiera de los niños. Pensaba que no salía de allí, que iba a explotar Madrid”.
Mientras, familiares que llamaban a los móviles que tronaban en la improvisada morgue del Ifema repiten un pensamiento similar: que la vida, de alguna manera, también terminó para ellos aquel 11 de marzo. Algunos han convertido las habitaciones vacías en altares; otros han escondido todas las fotografías. Algunos han hecho del recuerdo de sus seres queridos y el apoyo mutuo una misión que ocupa cada minuto de sus vidas. Otros, como los padres de Laura, en coma vegetativo desde aquella mañana de marzo, han pedido a los especialistas del Ministerio del Interior que hacen seguimiento de las víctimas que no les llamen más, y cada día, en la intimidad -violada solo una vez por un periódico que se coló en el hospital para robar una foto de Laura-, van a ver a su hija. La última vez que la oyeron hablar fue hace 10 años. Ella tenía entonces 26.

José Luis Sánchez, viudo de Marion, lamenta no haber tenido tiempo de despedirse. “Ella se levantó antes de la cuenta esa mañana. Yo estaba en la ducha y le pedí que esperara a que saliera, pero no me esperó”. Antes no creía en esas cosas, explica, pero ahora está convencido de que su mujer ya no está con él “por el destino”. Por eso y porque un grupo de terroristas quiso “emular” en Madrid el 11-S. No quiere darle más vueltas. "Si no, no vives".
“Hace una década del atentado, pero para nosotros el reloj se paró aquel día. Todos los días son 11 de marzo”, explica Juan Benito, padre de Rodolfo, que tenía 27 años cuando murió en los trenes. “Los aniversarios son igual de duros que cualquier otro día. Igual de duros que los cumpleaños, las navidades, las vacaciones, que el día que terminó la carrera, que cuando ves a un chico joven que se casa...Todo te trae el recuerdo de lo que pudo ser y no fue”.

Benito ha convertido el recuerdo de su hijo, ingeniero industrial, en una hermosa idea: la Fundación Rodolfo Benito Samaniego, que entre otras actividades, entrega, con la ayuda del colegio de ingenieros, un premio a la innovación tecnológica al mejor proyecto fin de carrera a estudiantes brillantes, como lo había sido Rodolfo. “ Aquella mañana iba en el tren a trabajar. Me lo imagino, con su cartera, con sus libros... estudiando en el tren. Su deseo era dedicarse a la enseñanza”, recuerda su padre. La fundación entrega también un premio a los valores que Rodolfo defendía: la tolerancia, la convivencia. El último premiado ha sido el Padre Ángel.
“Todos los días aprendes cosas. También que para algunos la memoria es más frágil. Lógicamente es así: la gente tiene sus obligaciones, sus problemas y no se puede pretender que lo que a ti te afecta sea el día a día de los demás. La vida ha continuado para todo el mundo, pero para nosotros de una forma diferente, porque nosotros seguimos anclados en el 11 de marzo de 2004”, explica Benito.
Diez años después , muchos viven cada día una extenuante batalla para no venirse abajo. A algunos les cuesta hablar del 11-M. Otros, como Silviu, lo hacen con profusión de detalles, para que no los coma por dentro. “Conozco a una chica rumana herida en el atentado. Era guapísima, un bombón. Ahora la ves y parece una anciana. Apenas habla del tema. De hecho, apenas habla”.

El perfil de las víctimas, según Interior, es el siguiente: la mayoría eran “clase media-trabajadora que se dirigía a sus lugares de trabajo. Estudiantes”. El 78% tenía entre 36 y 65 años; el 17% entre 21 y 35. El 34% eran inmigrantes de 34 nacionalidades, como Silviu, rumano, que vino a España buscando una vida mejor y casi la pierde. Yolanda sobrevivió, pero perdió en los trenes a su marido, Wieslaw y a su bebé, Patricia, de siete meses. Eran polacos. Cristina Mora Palomo logró salvar dos vidas aquel 11 de marzo: la suya y la de su hija, Arantxa, que el próximo 24 de mayo cumplirá diez años.