viernes, 28 de agosto de 2009

La realidad vuelve de vacaciones




Nos enfrentamos a la vuelta de vacaciones, después de un trimestre de verano, de expectativas y disfrute, tendremos que contemplar, queramoslo o no, una realidad social en la que estamos implicados y que nos afecta.

Nuestra realidad occidental y desarrollada no es lo que parece, o que nos hacen aparecer. Me parece que su mejor subproducto es justamente la industria de vacaciones y tiempo libre, en el que todos queremos disponer por derecho propio de nuestra pequeña parcela de disfrute y diversión. Pero, no es real, vivimos en gran parte influidos por los condicionamientos sociales, y por la propaganda comercial que nos impone estilos de vida, de esta forma perdemos autonomía personal y especialmente la posibilidad y la conciencia de buscar nuestra propia felicidad y nuestro propio lugar en la vida.

Por eso, este momento, como en cada momento,puede ser la oportunidad de empezar a buscar nuestro propio camino, nuestra verdadera autonomía, lo que queremos de verdad.

Los condicionamientos impuestos son muy graves, crisis económica, pérdida de empleo, pandemias, y lo que puede venir. Sin embargo, solamente podemos vivir plenamente si asumimos nuestra vida y dejamos de atender y seguir a los que nos dicen cómo vivir y qué hacer para sentirnos realizados. El poder que tiene sobre su vida, es mucho mayor que el que supones, no lo entregue tan facilmente, recupere tu autonomía y aprenda a vivir

martes, 18 de agosto de 2009

Elecciones Afganas


A dos dias de las elecciones en el convulsionado y tristemente famoso país de Afganistan, nos cuentan la noticas que se producen varios atentados, lo cual, lamentablemenet ni siquiera es novedad.
El esfuerzo de EEUU y las potencias intervencionista por presentar las elecciones como un paso a la democratización del país es realmente inutil, por no decir patético.
Parece que despues de seis años de pacificación, con cien mil militares procedentes de las potencias de la Otan, eno ha sido posible acabar con ese grupo terrrorista promitivo y fanático que se atrevio a desafiar al "Imperio". Al parecer subestimaron al enemigo. O tal vez no llegan a comprender que el radicalismo que se ha generado desde el mundo musulman tiene profundas raices en las injusticias que genera el propio sistema capitalista occidental que intentan salvaguardar mediante una guerra que a quienes afecta y destroza vitalmente es a la población civi.

Afganistan nos muestra una lección que los políticos no quieren reconocer, la fuerza bruta aún en nombre de valores digamos, positivos, no sirve, es un falso pretexto que oculta siniestras razones, pero que mata y asesina inocentes.
Al final comparten la terrorifica estratégia de sus enemigos y no llegan a diferenciarse de ellos.
Ojala algún dia llegue la paz y la justicia a Afganistan ¿qué podríamos hacer?

martes, 21 de julio de 2009

LAS DEMOCRACIAS LATINOAMERICANAS: Los pueblos de nuestros países aún están en manos de los caudillos populistas




América Latina, la democracia abre fuego


Los últimos sucesos en Guatemala, Perú y Honduras restan credibilidad a la democracia liberal y refuerzan la popularidad de Chávez. Millones de pobres e indígenas constatan que el liberalismo no les ofrece justicia.


El primer caso se registró en mayo, cuando un vídeo del abogado Rodrigo Rosenberg acusó desde la tumba al presidente de Guatemala Álvaro Colom y a su entorno de haber planeado su asesinato. Semanas después, en la localidad peruana de Bagua, las protestas de los indígenas contra la aprobación de leyes que permitían privatizar sus tierras se saldó con una decena de muertos, según el Gobierno -los líderes indígenas cuentan más de 30-, y la renuncia del ministro del Interior. Y a comienzos de julio, en Honduras, los enfrentamientos entre las fuerzas antidisturbios y los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya se cobraron la vida de un joven manifestante.


Las consecuencias políticas y judiciales de estos casos están por determinar. Pero en términos de opinión pública, marcan un giro crucial en el discurso político de la región. Durante años, las mayores alarmas de la gobernabilidad democrática en América Latina habían saltado en Venezuela, Bolivia y Ecuador, contra cuyos gobernantes se suceden periódicamente denuncias por manipulación de instituciones judiciales, legislativas, ejecutivas e incluso electorales. Y sin embargo, en los tres casos señalados, son esas instituciones las involucradas. Es la democracia la que ha abierto fuego contra la población civil.

Sin duda, el caso de Guatemala tiene matices distintos. En su vídeo póstumo, Rosenberg no acusa de su muerte a la institución del poder ejecutivo sino al presidente, y el caso aún está en investigación. Pero aún así, la autoridad de un cadáver para señalar a su ejecutor tiene una potencia mediática descomunal. Ninguna sentencia judicial podrá borrar el mensaje que ha transmitido el abogado desde las pantallas de televisión o Internet: el poder se ejerce a balazos. Sea quien sea el asesino de Rosenberg, el sistema político ha perdido ante la población -si aún lo tenía- el crédito de la transparencia y el imperio de la ley. Para muchos guatemaltecos, el sistema democrático no sirve para combatir a las mafias, sólo para darles puestos públicos.





Por su parte, el caso de Bagua pone de relieve las limitaciones de una democracia para garantizar justicia. La mayoría de las constituciones vigentes en la región garantizan la propiedad privada y remiten a los tribunales en caso de conflicto. Ahora bien, uno de los conflictos sociales más delicados es el que enfrenta a las comunidades nativas con las grandes empresas que desean explotar los recursos naturales de sus tierras. Con el actual ordenamiento jurídico, cuando una empresa daña el medio ambiente o incumple la legislación laboral tiene muchas posibilidades de salir impune por una razón muy sencilla: los costes del proceso legal. Incluso un poder judicial confiable -lo que no siempre está disponible- enfrentará al estudio de abogados de una multinacional contra los delegados de un caserío de campesinos sin luz eléctrica. El litigio puede extenderse durante años, y si hay apelaciones, se resolverán en tribunales de la capital, a días de camino de las comunidades campesinas. El resultado no suele tener mucho misterio. Una institucionalidad impecable deja en indefensión legal a millones de personas.

Esta paradoja explica la popularidad de Evo Morales y Hugo Chávez entre los sectores más pobres de muchos países. Para sus detractores, los proyectos constitucionales que estos gobernantes impulsan sólo son un camino hacia su reelección indefinida. Pero sus defensores los consideran herramientas imprescindibles para la protección legal de los sectores más indefensos de la población. Sus textos establecen nuevos modelos de propiedad pública, refuerzan el papel del Estado ante los operadores económicos privados y defienden el derecho de los indígenas a decidir sobre sus tierras. Por contraste, los enfrentamientos de Bagua declaran que en un Estado democrático los campesinos tienen que morir y matar para defender ese derecho.

Pero si un caso ha dotado de legitimidad al discurso caudillista latinoamericano, ha sido el de Honduras. El nuevo gobernante, Roberto Micheletti, se ha esmerado en calificar su toma de mando como una "sucesión constitucional", basado en una sentencia del poder judicial contra el presidente electo, Manuel Zelaya. El motivo de esa sentencia fue la convocatoria de un referéndum. En efecto, el encaje constitucional de ese referéndum era bastante dudoso. Pero la imagen de un batallón evitando unos comicios a balazos no resulta mucho más digerible.

Al expulsar al presidente electo, las instituciones ponen en cuestión la definición misma de la democracia: el gobierno del pueblo, el sistema en que los ciudadanos pueden participar en las decisiones que les afectan, algunas de ellas tan elementales como quién es su presidente.

Si Micheletti temía que Hugo Chávez ganase poder en Honduras, puede estar tranquilo. Gracias a él, Chávez ha ganado legitimidad en toda la región. El presidente venezolano fue el primero en imponer sanciones económicas a Honduras, y ha exigido una actitud más resuelta de los tibios Estados Unidos, con lo cual ha invertido los papeles habituales. Como si fuera poco, sus advertencias de asesinatos y conjuras, que hasta junio se podían descartar como paranoias, se han vuelto realidad. Nadie podría haberle hecho un favor tan grande y tan bolivariano como el de Micheletti.





El discurso de Chávez es el principal beneficiario de los hechos de Guatemala, Perú y Honduras porque todos ellos restan credibilidad a las instituciones democráticas. El sistema de equilibrio de poderes y sufragio universal es deseable porque permite que los cambios sociales se realicen sin sangre. Por eso, cuando necesita derramar sangre para defenderse es señal de que algo funciona muy mal. La aplastante victoria del PRI en los últimos comicios mexicanos parece confirmar el agotamiento ciudadano ante las promesas incumplidas de un sistema que a comienzos de los noventa se presentó como la vía directa al desarrollo y la prosperidad.

En su acta de nacimiento de la Revolución Francesa, la democracia nació con un lema triple: "Libertad, Igualdad, Fraternidad". La fraternidad ya era demasiado pedir, pero el conflicto entre la libertad y la igualdad, entre liberalismo y socialismo, definió el siglo XX, y sigue dividiendo hoy a la región con la mayor desigualdad social del planeta. El proyecto político de Hugo Chávez es crear un sistema igualitario aun a costa de las instituciones que garantizan las libertades individuales. En cambio, el proyecto político liberal se ha concentrado en garantizar las libertades individuales -crucialmente, la propiedad privada- incluso a costa de la igualdad social.

Ambos valores podrían conciliarse, entre otras cosas, con reformas fiscales que distribuyesen más equitativamente la riqueza. No es imposible. Lo ha hecho Lula en Brasil, donde la clase media aumenta sin comprometer el crecimiento económico, equilibrando estabilidad institucional con justicia social. Sin embargo, en los países andinos y centroamericanos, los defensores de la democracia no han defendido justo esa parte de la democracia. Para masas de ciudadanos pobres, tengan razón o no, el proyecto de Chávez cristaliza una serie de aspiraciones concretas que las instituciones democráticas les niegan.

Quienes creemos que la democracia liberal es el sistema de gobierno más eficaz, tenemos que incorporar a esas masas en el proyecto de Estado que defendemos. Para retirarlas de la órbita de los caudillos, hace falta demostrarles que la democracia puede ofrecer justicia social, es decir, derechos básicos y una distribución más justa de la riqueza. Tendremos que demostrarles que pueden vivir mejor en una democracia liberal que con un caudillo socialista. Pero si nuestro argumento para ello son las fuerzas antidisturbios, todo lo que hagamos sólo servirá para darle la razón a esos caudillos. Al fin y al cabo, si eso es lo mejor que se nos ocurre, tampoco hace falta dispararle a nadie más: podemos dar esta batalla por perdida desde el principio.

Santiago Roncagliolo (en la foto)
es escritor peruano.

jueves, 16 de julio de 2009

PERSPECTIVA POLITICA DEL PERÚ






En la interesante, esperanzadora y delicada situación en la que se encuentra América Latina en su conjunto empieza a adquirir gran importancia lo que está ocurriendo en Perú, el país con suficiente peso, masa crítica e historia como para cambiar los difíciles equilibrios actuales.

La incorporación de Perú al movimiento indigenista y al área bolivariana que lidera actualmente Venezuela, algo que no ha ocurrido, pero que podría ocurrir si no se controla la fuerte crisis que está atravesando, supondría un cambio de fuerzas entre los dos modelos principales que, con diferencias nacionales e importantes peculiaridades, se han instalado en el continente. Las noticias de Lima llenan de preocupación al gran bloque que lidera Brasil y, en menor medida, Chile, que propone un cambio de inspiración socialdemócrata, con reforzamiento institucional, crecimiento económico alto y una mejora social progresiva, pero que, en muchos casos, resulta demasiado lenta e insuficiente frente a las carencias que sufre la mayoría de la población.

(Presidente García)
En sentido contrario, países como Bolivia y Ecuador, con grandes poblaciones indígenas que fueron radicalmente marginadas de la vida política y económica de sus países y que ahora se sienten representadas en las nuevas constituciones indigenistas y en los Gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, ven con esperanza la posibilidad de que Perú se desestabilice lo suficiente como para que en las próximas elecciones presidenciales, en 2011, dé el giro definitivo y contemple la victoria de Humala, el líder del nacionalismo étnico. Perú aportaría en ese caso un peso extraordinario a un eje que apoya Hugo Chávez, y que está ahora debilitado con la caída del precio del petróleo.

El presidente Alan García ganó las elecciones en 2006, en segunda vuelta, por 52% a 47%, a Ollanta Humala, un ex militar de 46 años, fundador del Partido Nacionalista Peruano, de fuerte inspiración étnica. García -que ya ocupó la presidencia en otro periodo, durante el que fue acusado de graves casos de corrupción- ha impulsado un fuerte crecimiento económico, que en 2008 fue del 9,8%, uno de los más altos del mundo, basado en una fuerte inversión extranjera. La crisis golpeó duro al país y en 2009 se prevé un crecimiento cercano al 3%.

En los últimos meses, varias de sus decisiones fueron seriamente contestadas por la población indígena. En junio pasado se produjeron violentas manifestaciones en la zona de la Amazonia, que provocaron la muerte de 24 policías y 10 civiles. Los indígenas lograron que se retiraran las leyes que permitían la venta de terrenos en lo que se considera tierra de los pueblos originarios. García ha sido acusado de desatender a las poblaciones indígenas y de no impulsar programas sociales capaces de promover su integración educativa y política.

Con el conflicto con los indígenas aún sin resolver, y con la crisis económica en ebullición, el Gobierno de Alan García ha tenido que hacer frente en las últimas semanas a más de 200 conflictos sociales; los más graves, las huelgas de maestros y de transportistas. La dimisión del primer ministro, Yehude Simon, no ha ayudado a parar la veloz caída de popularidad de García y no parece que se vayan a calmar las movilizaciones. Ollanta Humala se proclamó ya candidato para 2011 (o antes, si se adelantaran las elecciones), al igual que el ex presidente Alejandro Toledo y Lourdes Flores, de 50 años, rectora de la Universidad de San Ignacio y presidenta del Partido Popular Cristiano. También podría optar a las elecciones la hija mayor del ex presidente Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, de 33 años, que busca la liberación de su padre -condenado a 25 años por delitos contra los derechos humanos- y que fue elegida en 2006 senadora con más votos que ningún otro candidato. Nadie duda, sin embargo, que Ollanta será la figura a batir por todos los demás y que su llegada al poder sería, realmente, la que trastocaría el mapa político latinoamericano y rompería los equilibrios actuales. Perú tiene el fiel de la balanza.
Artículo de SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ

Ojo a la situación en Perú
El País

viernes, 10 de julio de 2009

MEJOR CON MENOS: no es verdad que seguir creciendo económicamente garantiza nuestro bienestar, no sería mejor dejar de crear necesidades ficticias.

Llega a mis manos un libro interesantísimo de Joaquim Sempere. Ha sido publicado por Crítica y su título es así de explícito: Mejor con menos. Se trata de un ensayo prolijo sobre ese dogma de fe que mantiene con vida al capitalismo. Ese que implica que, para ir bien, siempre se debe estar creciendo. Sempere aplica su inteligencia no únicamente a apuntar a las causas de ese crecimiento compulsivo, sino también a resignarse ante lo que es inevitable. Eso es lo que hace de Sempere un analista lúcido y no un profeta ciego.


Me pregunta Sempere si creo posible llegar a un mundo en el que hubiera un 50% menos de enfermedades mentales, un 25% menos de suicidios o un 40% menos de delincuencia. La respuesta no está tan lejos: ese país era la Francia de 1960. Aprovechando la actual crisis no estaría de más citar a nuestros padres y preguntarles por aquellos felices 60 para saber si puede existir una mínima posibilidad de regresar al futuro.

Eran los años en los que la gente –y no toda– empezaba a tener un coche, y solo uno. Tiempos en los que las vacaciones no significaban una semana en Cancún, sino un semana de cámping o un retorno al pueblo. Desde entonces acá han pasado un par de cosas. En primer lugar se han multiplicado –a menudo artificialmente– las necesidades. Por primera vez ya no ha sido la demanda ciudadana la que ha condicionado la oferta, sino que ha sido la oferta la que ha provocado una demanda inútil. Y, naturalmente, para poder hacer frente a esas necesidades nuevas que nos han caído encima, el ciudadano se ha visto obligado a ampliar su horario laboral. De pronto se ha producido una inesperada reducción del tiempo de ocio, lo que equivale a una reducción de un concepto tan poco económico como es la felicidad. Porque la felicidad ya no es una sensación interior, sino la obtención de lo que antes parecía inalcanzable. Hoy más que nunca, somos en las cosas. Y cuando las cosas se nos alejan o se encarecen, dejamos de ser.




Me despido de Joaquim Sempere con una actitud ambivalente, muy parecida al paciente que va al médico y que le informa sin tapujos de la gravedad del diagnóstico mientras el paciente sabe que jamás seguirá las indicaciones del doctor. Me alegra saber que alguien ha pensado en mi felicidad mientras me rindo a la evidencia de mi autodestrucción.
¿Mejor con menos? ¿Y quién puede establecer dónde está la frontera de las renuncias? Demasiado tarde. Demasiado débiles.
El placer de volar
En el planeta de las prohibiciones hay un ámbito especialmente restrictivo. Se trata de todo lo que hace referencia a la aeronáutica. Desde el momento en el que entramos caminando en el mundo del aire, ya casi nada es posible. Prohibida el agua, prohibido el perfume, fuera zapatos, collares y cinturones. Por supuesto, prohibido fumar. Prohibido dejar equipajes sin controlar. Prohibido beber en el avión nada que no haya sido adquirido allí. Prohibido hablar por teléfono y jugar con la playstation.


Prohibido llevar navajas, aunque para la cena nos den cubiertos. Toda prohibición es poca cuando se trata de garantizar la seguridad. Pero ahora llegan los aviones con pasajeros de pie. Toda seguridad es excesiva cuando de lo que se trata es de garantizar la rentabilidad. Algún día veremos aviones con remolque o pasajeros tumbados en colchonetas en distintos pisos. Pero los controles del agua y los zapatos continuarán.

Joan Barril , El Periódico.