jueves, 4 de marzo de 2010

Más de 16 mil voluntarios se han movilizado para recolectar y clasificar las donaciones



La mayoría son jóvenes estudiantes de secundaria y universitarios que han aprovechado el retraso en el ingreso a clases. En tanto, un gran número de profesionales está a la espera de viajar a las zonas afectadas en las próximas semanas.

Equipo Vida Ciencia Tecnología

El movimiento que ha generado el voluntariado en el país es quizás la réplica más reconfortante de todas las que han seguido al terremoto del sábado pasado. Las estimaciones de los organismos que coordinan esta ayuda hablan de más de 16 mil personas que se han acercado a brindar una mano; eso, sin considerar a los voluntarios que trabajan de forma permanente con cada una de estas instituciones.

El grueso lo componen estudiantes de secundaria y universitarios, como cuenta María José Parada, encargada del centro de acopio que Un Techo para Chile ha instalado junto al Hogar de Cristo en el Colegio San Ignacio de El Bosque.

Allí, desde las ocho de la mañana hasta pasadas las nueve de la noche, es posible ver a una marea de jóvenes recolectando, clasificando y embalando ropa, comida y otros utensilios. Sólo desde este lugar ya han salido más de diez camiones al sur.

Desde allí también se coordina a los voluntarios desplegados en los supermercados Lider y la cadena Mall Plaza: su misión es pedirles a los clientes, al entrar, que compren alimentos no perecibles y elementos de aseo para que los donen al salir.

Loreto Martínez, directora ejecutiva zonal centro del Hogar de Cristo -que ha reclutado a más de 5 mil voluntarios en todo Chile-, cuenta que se han despachado 32 toneladas de alimentos para abastecer a los trece comedores habilitados en las cuatro regiones más afectadas.

Caritas Santiago está reuniendo los apoyos a través de parroquias y colegios de iglesia. Unos siete mil voluntarios participan en la recolección y las ayudas se están canalizando por medio de las mismas parroquias ubicadas en las zonas afectadas. Ayer partieron los primeros cuatro camiones con 10 toneladas de ayuda a Talca, según cuenta Marta Grez, subdirectora de la entidad.

Todas las instituciones están sorprendidas por el nivel de convocatoria que ha generado este desastre. "Llega mucha gente con ansias de ayudar e intentamos cubrir todas esas ganas, evitando que se entorpezca el trabajo", dice María José Parada.

"En este tipo de situaciones siempre hay tanto interés por participar que se producen descoordinaciones. Pero en este caso veo una coordinación más allá de la esperable. Es bien bonito e impresionante que organizaciones como Caritas, Un Techo Para Chile y el Hogar de Cristo trabajen juntas en un frente común", agrega Rodrigo Jordán, presidente de la Fundación para la Superación de la Pobreza. Sin ir más lejos, él mismo viajaba anoche a la zona afectada junto con Benito Baranda, director social del Hogar de Cristo.

Si bien en estos días gran parte del trabajo de voluntariado se ha centrado en recolectar y clasificar las donaciones, hay otro grupo de personas que espera partir hacia las zonas afectadas.

Así, por ejemplo, además de los 3 mil socios activos que la Cruz Roja Chilena posee en el país -y que ya trabajan entregando primeros auxilios-, existe una lista de inscritos (a través del mail comunicaciones@cruzroja.cl) que serán destinados a diferentes labores, una vez que se termine de hacer un catastro de las necesidades en cada zona, como explica Silvia Santander, directora de comunicaciones.

De manera similar, la Fundación para la Superación de la Pobreza está movilizando a la zona unos 100 profesionales de Servicio País más 500 voluntarios de sus programas. La idea, explica Jordán, es que este equipo dé un apoyo más permanente a la "reconstrucción del tejido social y económico" de las comunidades afectadas.

Por su parte, el Ministerio de Salud ha habilitado en su sitio web ( www.minsal.cl ) un link donde profesionales y técnicos de la salud pueden inscribirse para cooperar con los equipos y establecimientos de salud de las zonas afectadas. Hasta ayer contaban con 500 inscritos.

"Hay mucha gente con problemas, y uno es un privilegiado por estar bien. Como no puedo viajar a ayudar a la gente al sur, ésta es una alternativa".

GONZALO NEIRA (17)
INSTITUTO NACIONAL

"El día del terremoto no imaginé que su impacto fuera tan grande. Entonces decidí hacer algo. Llegué el martes a colaborar; está todo bien organizado".

MARÍA NIEVES PEREIRA (23)
UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES

"Comencé a ayudar el lunes con otros amigos. Soy dirigente scout y ésta ha sido una buena experiencia. Es cansador, pero vale la pena".

IGNACIO HELMKE (20)
UNIVERSIDAD CATÓLICA

"Por la tele vi que quedó la embarrada y no podía quedarme sin hacer nada. La próxima semana entro al colegio y ya no voy a poder ayudar mucho".

ANDREA PIZARRO (16)
COLEGIO SAGRADOS CORAZONES DE ALAMEDA
Al rescate de los animales

Un centenar de voluntarios de grupos ecologistas acudirá mañana a la zona de catástrofe para ayudar a los animales domésticos que quedaron vagando al perder a sus dueños.

"Ellos son tan víctimas como nosotros y se están muriendo de hambre, ¡esto es urgente!", dice Alejandra Cassino, directora de la Coalición por el Control Ético de la Fauna Urbana, CEFU.

Más información en la página http://sach.bligoo.cl o a través del correo sosanimalchile@gmail.com

martes, 2 de marzo de 2010

¡Viva Chile, mierda! Análisis de la catástrofe




La expresión ¡Viva Chile, mierda!, es un grito muy chileno, el autor de blog ha vivido en este país por dos años y conserva una gratitud muy especial a su gente)




En los últimos años han sido frecuentes y merecidos los elogios a Chile por la sabia conducción de su democracia y su economía. Eso es mérito, en gran medida, del carácter humilde y práctico de un pueblo que se ve ahora frente a uno de los mayores retos de su historia.

La laboriosidad de los chilenos es prototípica en América Latina. El respeto mundial a Chile y la presencia de sus ciudadanos en áreas de responsabilidad internacional excede con mucho al peso que el país tiene por tamaño y población. Actualmente, sólo en Washington, hay un chileno al frente de la OEA, otro como máximo responsable de la política latinoamericana en el Departamento de Estado y otro como el principal asesor del liderazgo republicano en el Senado. Varios esperan cargos relevantes en los próximos meses y muchos más ocupan posiciones dirigentes en el sector público, universidades y centros de influencia. En Europa se pueden citar multitud de casos similares desde Suecia a España.
En América Latina a veces los chilenos producen más envidia que admiración. Sus vecinos argentinos, que los han ignorado por décadas, se atormentan ahora con un complejo de inferioridad. Por el norte, Perú y Bolivia no han superado el rencor de conflictos pasados y siguen identificando a Chile con sus demonios. Los mismos chilenos que nosotros vemos prudentes y discretos, algunos latinoamericanos los ven sigilosos y taimados.

Las cualidades del pueblo chileno son capaces, sin embargo, de resplandecer por encima de todas las dudas. El valor con el que combatieron la dictadura sólo es comparable al virtuosismo con el que la liquidaron. Su capacidad para conciliar razas, ideas y credos es un ejemplo y una garantía de su propio progreso. Saldrán fortalecidos de este desastre. Lo superarán con sus armas de siempre: su tenacidad y su modestia. Aunque los éxitos de los últimos años les han dado a los chilenos una mayor confianza en sí mismos, no les gusta presumir de sus propias virtudes y paganizan su orgullo nacional con el incomparable grito de ¡Viva Chile, mierda!

Antonio Caño (corresponsal de El Pais)

lunes, 1 de marzo de 2010

URGENTE TERREMOTO EN CHILE










El sueño de los chilenos quedó interrumpido abruptamente a las 3.34 de la madrugada (las 7.34, hora peninsular española) por un terremoto 8,8 grados de intensidad en la escala de Richter, que ha sacudido con violencia la zona central y sur del país y ha provocado al menos 300 muertos, según cifras oficiales. Hay 15 desaparecidos y decenas de heridos. El seísmo también ha dejado numerosas escenas de derrumbes de carreteras y edificios, marejadas, roturas de vidrios, grietas en caminos, caídas de postes y cortes de la energía eléctrica y de las comunicaciones. Fuentes oficiales han cifrado en al menos medio millón las viviendas destruidas por el temblor y en más de un millón y medio las dañadas, aunque los trabajos de evaluación de los daños podrían prolongase hasta dos semanas más.


Acompañado por un ruido ronco y profundo, el terremoto tuvo una duración superior a dos minutos y su epicentro se situó 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, unos 325 kilómetros al sur de Santiago. El seísmo se ha sentido con diferente intensidad en la mayor parte de Chile, entre Antofagasta y Concepción, en localidades de Argentina por el oeste y sus efectos han llegado hasta el océano Pacífico. Ha sido entre 50 y 100 veces más intenso que el terremoto que asoló Haití en enero pasado, y en la historia sísmica de Chile es el tercero más intenso, según han calculado los sismólogos. La franja afectada de la placa continental en la que se encuentra Chile es de aproximadamente 350 kilómetros, entre el balneario de Pichilemu y el Golfo de Arauco.

En la oscuridad hubo escenas de pánico durante el terremoto. En las alturas, a partir del sexto piso en los edificios en Santiago era muy difícil mantenerse en pie. Al ruido del seísmo se agregaron en las zonas residenciales los de las alarmas de autos y casas, activadas por el movimiento ondulante del suelo, y los gritos y llantos de las personas.





El gobierno ha decretado zona de catástrofe entre las regiones de Valparaíso y de la Araucanía, incluyendo a Santiago, ha suspendido los actos masivos, conciertos y partidos de fútbol, y ha postergado el inicio de clases en marzo. Tras reunirse de emergencia con los ministros y enviar un mensaje llamando a la tranquilidad de la población, la presidenta Michelle Bachelet partió a primera hora a recorrer las áreas más afectadas en la zona sur del país. Según ha contado, los mayores daños se encuentran en viviendas antiguas, construidas con adobes.
El país ha quedado con su columna vertebral de transportes trizada. Niguna infraestructura nueva ha resistido. La carretera Panamericana, que une Chile de norte a sur, ha quedado interrumpida en más de cinco puntos, incluyendo puentes cortados y socavones en el camino. El aeropuerto de Santiago ha sufrido daños y todos sus vuelos han quedado suspendidos y los que ya estaban en marcha han sido desviados a Argentina. Las autoridades creen que permanecerá cerrado entre 24 y 48 horas.

Decenas de miles de personas que disfrutaban sus últimos dos días de vacaciones de verano han cargado rápidamente sus autos en la madrugada para iniciar el regreso anticipado desde balnearios y la zona sur del país, contribuyendo al atasco de las carreteras.

En Santiago, el Metro se ha cerrado y los autobuses urbanos solo funcionan a medias. La red de carreteras de la capital ha sufrido daños y en la zona norte de la ciudad han caído brazos completos de la vía en la autopista Vespucio Norte y pasos para peatones en la ruta Panamericana, aplastando coches, sin que consten víctimas fatales. El gobierno ha recomendado a la población no salir de sus domicilios, salvo que sea muy necesario.

En Concepción, donde hay al menos 32 muertos, un puente ha caído sobre el Bío Bío, el río más ancho del país. La Facultad de Química de la Universidad de esta ciudad ha quedado arrasada por un incendio. Las zonas periféricas de la ciudad, como las de Santiago, no se han librado de saqueos en farmacias y supermercados, según informes periodísticos.

"Me agarré de una puerta como pude y el terremoto me bamboleaba de un lado a otro, mientras mi gata, que la tenía en brazos, me rasguñaba hasta que se soltó y corrió desesperada dentro del apartamento", cuenta Beatriz, una arquitecta que vive en un edificio de clase media en la capital, donde el seísmo ha alcanzado el grado 8.

En numerosos edificios, incluidos algunos con apartamentos a la venta, se han roto los vidrios externos, mientras que en casi todas las viviendas han acabado por el suelo la vajilla, cuadros y libros. Sin luz, quienes viven en altura bajaron hasta las calles por las escaleras. A las 3.40 de la madrugada, en muchas zonas de las principales ciudades del país había decenas de miles de personas, casi como si fuera de día.

Muchas personas han permanecido en las calles y prefieren no volver a sus domicilios. Sin semáforos, el tránsito se ha vuelto caótico y, como no había teléfonos funcionando, ni fijos ni celulares, para saber cómo estaban los parientes o amigos, ha sido necesario partir en coche hasta sus viviendas. Los peajes con cobradores humanos han dejado pasar en forma gratuita a los vehículos. En torno a las 4.30, la capital tenía tanto tránsito de autos como en cualquier fin de semana a las cuatro de la tarde.

En las barriadas periféricas, las personas han encendido fogatas con maderas para iluminar la zona y entibiarse, mientras pernoctaban esperando que pasaran las réplicas y volviera la energía eléctrica. Al mediodía (hora local), un tercio de la población de Santiago aún no contaba con electricidad.

Hasta el momento se han registrado al menos 25 réplicas con intensidad superior a 5 grados Richter, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. En el océano Pacífico el seísmo ha generado una alarma de tsunami y marejadas con grandes olas, que han azotado varias ciudades costeras.

En la isla Robinson Crusoe, del archipiélago Juan Fernández, a 667 kilómetros del continente, donde no se sintió el sismo, el océano ha subido en forma de ondas sucesivas que se han llevado las construcciones más bajas, lo que permitió a muchos huir. El primer recuento de víctimas en la isla señala que hay al menos cinco muertos y 11 desaparecidos. Por precaución, la armada ha alertado a la población para que desalojara el área ribereña de Isla de Pascua, situada a 3.762 kilómetros de Chile continental.




En la playa Changa de Coquimbo, al norte de Santiago, el mar ha avanzado más de 80 metros, arrastrando instalaciones de un circom, mientras Queen Dichato, al sur de la capital, ha arrastrado coches e inundado viviendas, según han contado los afectados. En Talcahuano, el mar ha penetrado con lentitud hasta 20 cuadras al interior y una gran ola ha cubierto la zona del balneario de Iloca. "Prácticamente Iloca desapareció", ha asegurado Víctor Roa, un vecino del lugar, quien contaba que las personas huyeron a los cerros, donde sus parientes estaban rezando.

jueves, 21 de enero de 2010

LA DIGNIDAD DE LOS INMIGRANTES A propósito de empadronar a los inmigrantes


Todo es indigno es en este brote de xenofobia que de nuevo asola la política española. Los argumentos de los consistorios municipales que proponen recortes de los derechos humanos de los más débiles como panacea de todos sus males. O el oportunismo del PP, que ha decidido ensayar en Catalunya la carta del rechazo a la emigración como banderín de enganche electoral: porque tienen poco que perder y, si suena la flauta, la cosa podría servir para las municipales y las legislativas de mañana. O la condescendiente advertencia contra «el buenismo» por parte de quienes pretenden ser neutrales en el debate.
Porque la neutralidad no vale en asuntos como este, que afectan a los principios básicos de la convivencia. En ellos hay que ir con la verdad por delante. Y decir, sin concesiones, que no es cierto que la inmigración, ni la legal ni la otra, sea un problema fundamental de la vida española. No se puede negar que plantea dificultades. Como todo fenómeno de importancia. Pero aquí las estamos resolviendo bien, sin cometer errores sustanciales, o sabiendo rectificar aceptablemente los que se han cometido. Y así debería ocurrir con los que surgirán en el futuro si las cosas no se salen de madre.
Más allá de eso, los problemas que plantea la inmigración son mucho menos graves que la crisis y el hundimiento de nuestro modelo de crecimiento, la educación, las incógnitas que acechan al sistema de las autonomías o las disfunciones de nuestro esquema político y de partidos.
No es verdad que la sanidad pública esté fallando por culpa de los inmigrantes. Ni que, casos concretos aparte, los extranjeros estén quitando los puestos de trabajo a los españoles. Ni que las cuentas públicas no puedan soportar el coste de la inmigración. Son mentiras que se pueden desmontar. Pero es más fácil contentar a la bestia xenófoba que muchos ciudadanos llevan dentro que arrostrar la molestia y la impopularidad de hacerlo.
Ahora se dice que los inmigrantes abusan de las oportunidades que les da el Estado. Seguramente es cierto. Pero ¿es que los españoles no lo hacen? De mil formas, mucho más y desde hace más tiempo.

Carlos Elordi
Periodista

lunes, 18 de enero de 2010

HAITI: otro reto a nuestra humanidad..
















Después del terremoto, los habitantes de Cité Soleil cargaron sus muertos hasta una avenida de otra zona menos miserable del ya de por sí miserable Puerto Príncipe porque sabían que nadie entraría jamás a su barrio a llevárselos.
Los efectos de un terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter en una ciudad de chabolas son los esperados: muchas casuchas se han hundido, pero otras muchas se han mantenido sorprendentemente en pie, de modo que la calle principal (es un decir) de Cité Soleil mantiene algo su perfil de siempre: tiendas diminutas y cerradas, talleres sombríos de todo y nada, viviendas de tres metros cuadrados, cientos de personas tumbadas sin hacer nada, un riachuelo inmundo que corre a los márgenes y niños desnudos jugando con media botella de plástico a la que propulsan como si fuera un coche de carreras...

Pero las chabolas se han agrietado tanto que los que malviven ahí prefieren dormir al raso, al lado de un montón informe de basura y del río citado, que dentro de la que hasta el martes pasado fue su casa. Por otra parte, a muchas de las construcciones, enteras por fuera, se les ha hundido el tejado de cartón o de uralita expulsando a sus antiguos habitantes de allí. Además, la brutal sacudida económica y social que ha sufrido la ciudad entera se ceba con los últimos de la cola.

Bazile Pludic es uno de estos últimos de la cola: trabajaba, cuando podía, acarreando fardos en una fábrica de madera que ha cerrado definitivamente después de la hecatombe del martes. Pludic confesó ayer a las dos de la tarde que no sabía qué comerían él y su mujer en todo el día y que tenía hambre.

-¡Tengo hambre!, repitió, de pronto, en voz alta, como para que le creyeran de verdad.

En el ventanuco de una chabola cercana apareció el rostro de una mujer mayor, desdentada, sucia, que añadió: "Todo el mundo aquí tiene hambre, tío".

¿Vendrá algún tipo de ayuda humanitaria hoy?

Alguien responde que en la plaza principal (es un decir) de este poblado, todas las mañanas llega un camión con comida. ¿Será francés? ¿Ruso? ¿Será español? ¿De Naciones Unidas? ¿Será de los marines norteamericanos?

La plaza está lejos. Se llega después de caminar entre miseria, casas torcidas, tiendas de nombres raros como "Es mi opinión", y gentes que a pesar de todo sonríen al paso del extranjero antes de pedirle agua, dinero o algo para comer. La plaza es una vieja pista de baloncesto tomada por los más miserables de la ya miserable Cité Soleil: gentes de este barrio que se han quedado sin casa, que no cuentan con familia en otra parte y que viven, literalmente, debajo de una sábana pinchada en un palo para que no les dé el sol.

De pronto se adivina a lo lejos el famoso camión de la mañana, el de la comida. Es viejo y pequeño. Por descontado, no es de los marines. No parece francés, ni español, ni siquiera ruso. Es una camioneta verde con 20 años encima, un hombre pequeño y sudoroso al volante y tres jóvenes en la trasera. Pintadas en la puerta hay unas letras: "Misión de caridad La Koulade". El del volante es el padre Cyril y los de atrás, tres muchachotes del barrio que ayudan a descargar.

"Son los de siempre. Ellos siempre nos ayudan, desde hace mucho tiempo, desde antes del terremoto. De los extranjeros no ha venido nadie todavía", dice una mujer.

El padre Cyril explica las reglas: sólo un vaso de trigo por cabeza.
No hay suficiente. Ya lo sé. Usted que es periodista y extranjero, ¿no puede hacer algo? Ya le digo que esto no es suficiente.

Un chico trepa a una suerte de escenario derruido con el saco y comienza a repartir las diminutas cantidades de comida a las decenas de personas que hacen cola con su vaso en la mano. Un helicóptero impone silencio entonces al pasar petardeando muy cerca. Viene del aeropuerto, donde se supone que a estas alturas están ya desembarcando los esperados marines, a los que toda la ciudad aguarda como reparadores de todo: delante de un edificio cercano hundido por el terremoto alguien ha colocado un cartel en inglés: "Bienvenidos, soldados americanos. Necesitamos ayuda: en este edificio hay cadáveres dentro".

Pero mientras llegan o no, en Cité Soleil el padre Cyril termina en la plaza y monta en la camioneta para acudir a otra esquina con otro saco de trigo insuficiente para hambrientos con vasos vacíos.

En dirección contraria, dos personas llevan en una carretilla a una chica con la pierna rota que se protege del sol con una sombrilla de colores. Poco después aparecen cuatro personas llevando dentro de un edredón mugriento a una niña. Vienen del hospital, donde no les atendió nadie por falta de médicos. A Cité Soleil no llega nadie: ni los recogedores de cadáveres, ni las ambulancias ni los camiones de comida extranjera.

En una calle, hay un esqueleto de escuela de dos plantas. Las paredes se han hundido. Pero los pupitres y la pizarra se mantienen en pie, tal y como se encontraban el día del terremoto. En la pizarra hay una fecha y una frase milagrosamente intactas: "Martes 13 de enero. Los dioses castigan a los mentirosos

martes, 22 de diciembre de 2009

Con ternura y solidaridad.... en estos dias




Quisiera que la vida aprenda
El verso que voy a contar
Se trata de un sueño posible
Conciencia de amor a recuperar
Soñé que paseábamos libres
Sentí que, no estabamos solos
Que todo el mundo
se puso a cantar
Y que así muy juntos,
armaban acordes de paz.

Que nuestra canción
Se elevaba hacia el futuro
Que el cielo era
nuestra profunda verdad.

Soné que los vientos eternos y activos
Soplaban al centro de la humanidad
Y así la inocente
sonrisa de un niño
se vuelve cada día un Sol matinal
que su hambre se acaba, por fin en este siglo
se alumbra la vida, la vida , Vida